Back to top
¿Ha cambiado el mundo su opinión sobre el cannabis? Un análisis histórico y social

Desde los orígenes de la planta del cannabis en las estepas del Asia Central hasta su llegada a Europa, por griegos y romanos principalmente, y a América siglos más tarde, el cannabis fue utilizado con fines rituales por sus cualidades psicoactivas, como alimento por el alto valor nutritivo de sus semillas y para la fabricación de tejidos y cuerdas. Tras la prohibición de su uso en Estados Unidos en el ‘37 y la aparición de las fibras sintéticas, el cáñamo quedó relegado al olvido para dichos usos. 

No obstante, otras aplicaciones se venían dando a la hierba desde las farmacopeas chinas desde hace más de dos mil años, el uso medicinal del cannabis. También en la India se datan sus usos para la meditación en rituales a los dioses, y en la cultura musulmana llegó a sustituir al alcohol como “intoxicante social” (uso recreativo) dada la prohibición hacia el alcohol.

Ya en el siglo XX se empezaron a recetar medicamentos con base cannabica para tratar inapetencia, insomnio, migrañas, dolores, convulsiones, tos e incluso para el síndrome de abstinencia. Debido a ello, en 1925 se plantea el primer intento de reconocimiento internacional de las propiedades medicinales y terapéuticas del cannabis. Pero en 1954 esta consideración es oficialmente desechada, alegando que no existe justificación médica para el uso del cannabis.

Durante el primer tercio del siglo XX, el consumo de drogas de cualquier tipo se vio enclaustrado por el prohibicionismo americano. Hubo una fuerte presión antidrogas (tiempos de fundamentalismo religioso y nacionalista) en el que se intentó asociar el consumo a las minorías étnicas que querían crucificar (principalmente inmigrantes de las indias occidentales y mejicanos). En este sentido, no se criminalizó el cannabis pero sí se creó un impuesto de 3,5 dólares por gramo. En una jugada paralela por demonizar la droga verde, se trató de relacionar los casos más macabros de asesinatos con el consumo de cannabis.

Hasta la segunda guerra mundial, la marihuana se consideraba incluso más peligroso que la heroína. No es hasta la década de los sesenta que comienza a introducirse entre los jóvenes de clase media de toda Europa y Estados Unidos. El cannabis en este periodo está asociado a un movimiento contestatario. Lejos de las minorías étnicas a las que se asociaba, ahora la droga se movía en las universidades y sus campus. A finales de los 60’ la representativa hoja de marihuana era un símbolo de lucha contra la guerra de Vietnam, un símbolo antisistema, y se fumaba públicamente para desafiar a la ley (en un periodo lleno de protestas sociales contra prohibiciones estatales).

La expansión simultánea del inglés, la música y los programas de televisión desde Estados Unidos al resto del mundo supuso, paralelamente, un aumento del consumo de esta droga, y, por ende, comienzan los primeros movimientos pro-legalización del cannabis. No solo entre consumidores, políticos y gobernantes empiezan a abrir el debate a la regularización del cannabis. No obstante, la década de los setenta no aporta un gran avance en esta materia, el cannabis pierde su matiz identitario, su cáriz de movimiento contractual y se convierte en otra droga más que consumir.

Los ochenta de Reagan-Bush solo condenan más esta droga. Se crean condenas mínimas por posesión de drogas. Lo que supuso una disminución del tráfico de cannabis pero aumentó drásticamente el de cocaína (más fácil de ocultar y que aportaba mayores beneficios). Por el contrario, en España, tras finalizar la dictadura, el cannabis se convierte en una cuestión de moda y estilo. Empezando a atribuir las cualidades contraculturales que perviven hoy día.

En los noventa se abren los debates parlamentarios en torno  a la legalización, especialmente en Europa, Canadá y Estados Unidos. Nace lo que se denomina consumo militante, grupos o asociaciones que consumen y defienden abiertamente, y a través de internet sobre todo, la legalización del cannabis.

En España, a partir del nuevo milenio, las encuestas escolares revelan un cambio drástico en el consumo de cannabis, siendo los menores de edad entre 15-18 años los mayores consumidores de todas sus variantes, en solo diez años se había duplicado el número de jóvenes consumidores. Eso en lo que respecta a consumo, en el parlamento, la cosa va lenta pero sin pausa.

En 1999, simpatizantes y líderes de la cultura cannabica comienzan a soñar con la creación de un partido por la legalización del cannabis, que se formaliza en 2003 con el Partido Cannabis. Se apuesta por el autocultivo y el acceso al cannabis. Durante la última década, los programas electorales introducen cada vez más en sus bases el tema del cannabis, especialmente en partidos de izquierda como IU o Los Verdes y más recientemente, Unidos Podemos.

Sin embargo, en materia de regulación y leyes en España solo se ha trabajado en el marco de las asociaciones de consumidores de cannabis. Dejando temas como el autocultivo, la legalización, el comercio y uso médico del cannabis aún en una situación precaria. Es a nivel autónomico que se están lanzando propuestas no de Ley para regular el comercio de cannabis y sus usos medicinales como sucede en Aragón.

En el resto del mundo, las leyes están abriendo sus puertas a estos temas, no ya descriminalizando la droga sino aprobando nuevos modelos que abogan por la investigación del cannabis medicinal, los usos terapéuticos y hasta la legalización de la marihuana para usos recreativos. En norteamérica desde 2016 hay 23 estados donde la marihuana es legal para algunos usos médicos, y la mayoría de americanos está a favor de su legalización para el uso recreativo y medicinal.

Otros países también están redefiniendo las políticas prohibicionistas en cuanto a la marihuana y su legalidad,  Uruguay se convirtió en el primer país en adoptar su legalización en todos sus aspectos. Portugal ha legalizado su consumo, Israel, Canadá y los Países Bajos tienen programas para su uso médico, y en años recientes muchos países han liberalizado las leyes que regulan su posesión.

En Estados Unidos, desde 2010 la escalada por la legalización del cannabis ha sido lenta pero progresiva. La ley de ese año autorizó siete plantaciones para producir cannabis de uso medicinal para los aproximadamente 3,700 pacientes que lo necesitaban. Dos años más tarde, Colorado y Washington aprobaron la legalización de la marihuana para uso recreativo. Colorado se convirtió en 2014 en el primer mercado público de marihuana de Estados Unidos.

En el resto del mundo, la estela parece imitar este camino. Sudamérica lidera el cambio con Argentina, donde este mismo años se ha aprobado la ley del uso medicinal del cannabis y la fabricación de aceites basados en el producto; Chile, que aboga por autocultivo legal con prescripción médica; o Uruguay, el país más a la cabeza aprobando medidas tanto para uso terapéutico como recreativo (el país ya vende marihuana de uso recreativo en sus farmacias). Otras regiones avanzan a trompicones, Colombia aprobó la regularización del uso medicinal del cannabis pero no el recreativo. Perú y Paraguay, entre otros, aprueban el consumo pero no la venta ni el autocultivo, lo que supone una paradoja y una brecha hacia el narcotráfico y el mercado negro.

Países como Reino Unido, despenalizan el consumo de cannabis pero penalizan la posesión del mismo. Para saber más sobre la legalidad del cannabis en los diferentes países y sus consecuencias, mejor echar un vistazo a esta tabla de Wikipedia donde se desarrolla detalladamente las multas y penas por posesión o consumo de cannabis.

La mayoría de países sigue equiparando la marihuana al resto de drogas ilegales. Las leyes suelen contemplar penas por tráfico, cultivo o posesión para consumo propio. La dureza de las penas varían según el país. Los Países Bajos es el único país de la Unión Europea donde se permite legalmente la venta de marihuana y sus derivados en locales con licencia denominados coffee shops. Una larga tradición que ha creado un turismo curioso por estas “libertades cannabicas”. Pero en los últimos veinte años ha cerrado aproximadamente la mitad de locales, pasando de haber 350 a 167, según el último recuento del ayuntamiento.

En este sentido, no es de extrañar que en los últimos años hayan proliferado las tiendas o grow-shops donde uno puede conseguir todo lo necesario para el autocultivo y consumo propio como hace la www.matillaplant.com. Aquí puedes encontrar desde semillas, fertilizantes y sustratos hasta los accesorios más diversos como literatura sobre el cannabis, películas, accesorios de fumador, grinders, etc. Este tipo de tiendas, algunas más especilizadas que otras, pretenden acercar al usuario al mundo del cannabis para romper las barreras y tabúes que lastran dada la historia de la planta. En Matillaplant puedes encontrar además una parafarmacia y cosmética dedicada íntegramente al cannabis. Y mucha más información sobre sus propiedades medicinales, estéticas y recreativas.

Puede que la historia del cannabis haya sido larga y minada, pero actualmente vivimos un periodo de ‘cannabización’. La planta no es el demonio en que quisieron convertirlo, los innumerables estudios y testimonios avalan sus cualidades terapéuticas. Y cada vez más la sociedad se abre a sus cualidades y usos. En un mundo donde drogas legales como el tabaco y el alcohol causan innumerables muertes al año, es hora de descriminalizar el cannabis. Ni el alcohol ni el tabaco poseen cualidades terapéuticas, todo lo contrario, son focos de enfermedades y degeneración de los órganos y el cuerpo. La historia y las políticas han favorecido mercados mortales durante décadas, invirtiendo en publicidad y un comercio de drogas verdaderamente letales, mientras trataban de enterrar una planta que puede aliviar dolores, salvar vidas y ofrecer un uso recreativo menos perjudicial que las autodenominadas drogas blandas. El cannabis ha llegado para quedarse, y con grow shops como Matillaplant es muy fácil conocer todo lo que necesitas saber del autocultivo y consumo de cannabis.

Kannabia Seeds Company sells to its customers a product collection, a souvenir. We cannot and we shall not give growing advice since our product is not intended for this purpose.

Kannabia accept no responsibility for any illegal use made by third parties of information published. The cultivation of cannabis for personal consumption is an activity subject to legal restrictions that vary from state to state. We recommend consultation of the legislation in force in your country of residence to avoid participation in any illegal activity.

Comments

Kannabia Seeds Company vend à sa clientèle un produit de collection, un souvenir. Nous ne pouvons pas et nous ne devons pas donner de culture, donc notre produit n’est pas destiné à cette fin.

Kannabia accept no responsibility for any illegal use made by third parties of information published. The cultivation of cannabis for personal consumption is an activity subject to legal restrictions that vary from state to state. We recommend consultation of the legislation in force in your country of residence to avoid participation in any illegal activity.