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AMATE, un dispensador de marihuana en Granada

Los clubes sociales de fumadores son el modelo más conocido en España. En Granada existía hasta hace muy poco un dispensador de cannabis medicinal inspirado en la experiencia norteamericana. AMATE son las siglas de Asociación de Marihuana Terapéutica. Desde Yesweskunk hablamos con su presidenta, Inmaculada López.

 

YWS – ¿Qué es AMATE?

I.L. – AMATE surge por una idea mía y sus siglas vienen de asociación de marihuana terapéutica. El modelo está inspirado en los dispensarios de marihuana estadounidenses. No tiene nada que ver con un club de fumadores, de hecho solo se dispensa, no se fuma.

Soy profesora de pilates y, de alguna manera, estoy rodeada de mucha enfermedad. Tengo amigas con cáncer y diversas dolencias. También influyó que hace unos cuatro años me diagnosticaron un cáncer oral que, afortunadamente para mí, resultó ser un error, se equivocaron en el diagnóstico. Ahí me planteé muchas cosas. Me dí cuenta de que la secretaria de mi organización recibía galletas desde Zaragoza y pensé, ¿no hay nadie en Granada que haga galletitas? Mi propósito fundamental era crear una asociación donde atender a gente con problemas. Empecé a ir a muchas ferias y solucionar toda la burocracia. Y así, después de mucho trabajo, surge AMATE.

AMATE era un dispensario y digo era porque el local donde estábamos ubicados se vendió en mayo. Hasta hace tres meses era un lugar abierto al público. Ha tenido una actividad de un año. Hemos rondado los 70 socios. El perfil de socio de AMATE es de 45-50 años hacia arriba y la mayoría tenemos el papel del médico que justifica que necesitamos marihuana terapéutica. Todo el mundo tiene que venir con este documento.

YWS – ¿Qué actividad teníais en AMATE?

I.L. Mayormente yo hacía galletitas. Otra chica hacía aceite y cremas. Por supuesto que hemos tenido marihuana, cinco tipos distintos. El socio podía adquirirla, pero no consumirla. También disponíamos de parafernalia, como vaporizadores.

YWS – ¿Contáis con médicos en vuestra  asociación?

I.L. – Sí, en la Asociación tenemos a un médico. Tú como paciente acudes y él te hace unas pruebas y te da un diagnóstico. En definitiva, según el resultado te dice si te recomienda el consumo de cannabis para tu dolencia.

YWS – ¿Contáis con un grupo de profesionales  que asesore a los socios?

I.L. – Sí, en la asociación tenemos a un equipo muy completo que cuenta con médico, abogados, un químico…

YWS – ¿Cuál es el siguiente paso ahora que el local está cerrado?

I.L. – Ahora mismo estamos en stand by. Ten en cuenta que con este proyecto no me lucro, mi trabajo es otro, soy profesora de pilates y apenas tengo tiempo durante el día. Me gustaría reconfigurar la idea, no quiero que sea solo un dispensario. Si sigo con esto, quiero algo más grande donde tengamos nuestro propio cultivador presente en el local, dado de alta. Porque uno de los problemas más grandes era el transporte. Si llevo adelante esta nueva idea me gustaría conservar el dispensario y también habilitar otra zona donde se pueda fumar. Hacer talleres útiles de cómo hacer galletas, BHO (aceite de cannabis)…

YWS – ¿Hay un modelo parecido en Andalucía?

I.L. – No hay un modelo parecido ni en Andalucía ni casi en España. Ten en cuenta que, sobre todo, abundan los clubes de fumadores sociales y nosotros somos un dispensario, que sigue el modelo estadounidense. Se dispensa marihuana a pacientes con alguna enfermedad que traigan su certificado médico.

YWS – ¿Habéis tenido problemas legales alguna vez?

I.L. – No, ten en cuenta que tenemos la asociación constituida con todos nuestros papeles en regla. Y que las personas socias son pacientes con alguna enfermedad demostrada. Si entramos en el tema legal todo es muy ambiguo, pero nosotros lo tenemos todo en regla. Solo toman galletas o aceite y lo hacen en dosis muy pequeñas. Además no somos tantos socios, somos muy pocos. Problemas legales no he tenido nunca ni creo que los tenga.

YWS – Ahora mismo que no existe un local de AMATE, ¿qué pasa con los socios que siguen sufriendo con su enfermedad?

I.L. – Ahora mismo sí que me la estoy jugando yo, legalmente hablando. Aunque sólo les lleve a algunos pocas galletas y muy pequeñas, me la estoy jugando, pero esta dosis les hace mucho bien. Fíjate cuál es la situación, yo atiendo a los pacientes, pero ya no tengo dónde atenderlos, sino que estoy en la calle yo. Soy como una dealer. Pero me mueve la parte humana, no voy a dejar a esas criaturas de lado. Por eso monté la asociación, no para lucrarme, siempre me ha costado dinero.

YWS – ¿Cuánto tiempo pasará hasta que vuelvas a abrir?

I.L. – Depende de si puedo desarrollar mi idea. Desde el principio esto fue un proyecto muy personal y quiero que siga ta y como lo tengo en mente. Si veo que es muy complicado tiraré la toalla. Hay gente de mi confianza que no quiere asumir esta responsabilidad y también hay gente que me pide seguir con el proyecto, pero yo no le voy a dejar esto a cualquier persona. Hay mucha gente que acude para poder vender y lucrarse y el concepto es otro bien distinto. Es muy complicado y no voy a dejarle mis papeles y mis ideas a cualquiera.

YWS – ¿Cómo reacciona la gente enferma cuando prueba el cannabis?

I.L. – Normalmente hablo con ellos primero porque suele ser gente que nunca ha consumido cannabis. El doctor les ayuda a saber cuál es la dosis que tienen que tomar, pero son cantidades muy pequeñas y no suele haber problemas. No hay que olvidar que tiene un componente psicoactivo y hay que explicarles todo. En general reaccionan de manera muy positiva. Tengo a señoras de 80 años que toman cada día media galleta y no se la quites. También a enfermos con glaucoma en Madrid. El centro privado de estomatología de Madrid donde una paciente va se puso en contacto conmigo porque la notaron mucho mejor.

YWS – ¿Qué te pareció el coloquio? (*)

I.L. – Me gustó mucho porque además de expertos había pacientes y así fue más informativo. La gente tiene miedo porque no hay información.

Cada vez  se avanza más, pero si sale el Gobierno del Partido Popular, hablando claro,  estamos jodidos. A ellos no les interesa hablar de manera seria y, en cambio, si les interesa que haya un mercado negro. Los médicos cada vez están más abiertos y saben los beneficios del cannabis, pero muchos de ellos no saben cómo tratar a pacientes con esta sustancia, hay todavía mucho desconocimiento.

Para mí en el coloquio faltó algo muy importante de lo que no se habló en ningún momento y es clave, los cultivadores. Sin ellos no tendríamos nada. Son los que conocen al detalle la planta, de qué banco de semillas viene, qué efectos y propiedades tienen y son los que la cultivan.

(*) El pasado 30 de septiembre YWS organizó un Coloquio sobre Cannabis Medicinal en Granada, al que Inmaculada asistió.

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.

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