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“El aceite de cannabis acabó con las convulsiones de Mateo”

Mateo es oriundo de Coquimbo y tiene un año de vida. Al nacer sufrió una asfixia que derivó en una parálisis cerebral, retrasando su desarrollo psicomotor. Verónica Talma, madre del niño, relata que su hijo tuvo pequeñas convulsiones a pocas horas de nacer, siendo hospitalizado y tratado con el anticonvulsivo fenobarbital, pero debido a que las resonancias posteriores dieron resultados positivos, los médicos deciden retirar el medicamento.

Al mes de vida Mateo llegó a convulsionar más de 100 veces en un día y como no respondía a ningún tratamiento médico le diagnosticaron una epilepsia refractaria. Debido a esto comienzan a probar con diferentes medicamentos y terapias como la cura con ACTH, procedimiento descrito por Verónica como “lo peor que le pudieron hacer a Mateo. La misma doctora que lo trataba nos dijo que podía generar una atrofia cerebral y la cabeza de Mateo a los seis meses no crecía, midiendo 35 cms., lo mismo que cuando nació”. Junto con perder ciertas habilidades, el niño dejó de sonreír.

“Los médicos sólo decían que detener las convulsiones de nuestro hijo se iba a ver con el tiempo y en Mateo no veíamos ningún avance. Eso, hasta que consumió el aceite de cannabis”

Personas cercanas a Verónica le comentaron sobre el trabajo que realizaba Fundación Daya. Además su hermana conocía a Paulina Bobadilla, fundadora de Mamá Cultiva, quien le recomendó visitar al grupo de voluntarios de Fundación Daya en Coquimbo, donde las atendió la Dra. Gabriela Gamboa. “Ella es un amor”, dice Verónica, “ha seguido el caso de Mateo desde un comienzo, de manera muy involucrada e interesada en nuestro hijo”.

La terapia

Mateo inicia una terapia en base a cannabis a partir de los seis meses y la madre relata que “a la primera gota de aceite en base a cannabis, el cambio en nuestro hijo fue evidente: comenzó a reír inmediatamente. Todos en la familia se dieron cuenta de que el cannabis medicinal sí funciona”, señala.

“Estábamos asistiendo a Teletón y en realidad ni siquiera le podían hacer terapias, porque estaba todo el tiempo convulsionando. Cualquier estímulo gatillaba una convulsión y después del consumo de aceite de cannabis, las tías de la Teletón notaron el cambio, porque fue muy grande. Comenzaron a hacerle terapia a Mateo y él empezó a conectarse con su entorno”, relata Verónica.

La madre señala que tras el consumo de aceite, la cabeza de su hijo retomó el crecimiento normal. Cuenta que la neuróloga del Hospital de Coquimbo que lo atendía “estaba muy impactada del cambio y nos indicó no dejar el aceite de cannabis”.  Por la misma época Mateo empezó a balbucear y a decir mamá: “Antes era como que no estaba, los medicamentos lo tenían muy dopado todo el tiempo y sin avances. Antes del aceite teníamos que administrarle los medicamentos por sonda y nuestra calidad de vida era muy estresante”.

El cannabis señala Verónica, les cambió la vida como padres. “Siempre estábamos tristes, ya que todo era incierto y los médicos nos decían que detener las convulsiones de nuestro hijo se iba a ver con el tiempo y en Mateo no veíamos ningún avance. Eso, hasta que consumió el aceite de cannabis y fue muy reconfortante, ha valido la pena todo el esfuerzo que hemos hecho hasta ahora”.

Actualmente Mateo consume la cepa Reina de África, del banco de semillas Kannabia, tomando ocho gotas cada ocho horas en macerado de aceite. Está con cuatro anticonvulsivos como el fenobarbital y el topiramato además del aceite, pero prontamente le van a suspender dos.  

Frente a quienes aún criminalizan el uso del cannabis medicinal Verónica les señala que deben perder el miedo porque los resultados los ve en su hijo. “Ha sido lo mejor que nos ha pasado” expresa. De hecho, un neurólogo les comentó a los padres que Mateo nunca iba a dejar de convulsionar y la realidad ha sido completamente distinta.

“Los mismo doctores muchas veces limitan a los niños con sus diagnósticos, cuando en realidad no es así y hay alternativas más al alcance y que le producen mucho menos daños, porque hay remedios que no son beneficiosos para los hijos”, resume.

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.

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Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.