El valor medicinal del cannabis reconocido por la ONU

El valor medicinal del cannabis reconocido por la ONU

Por: Teresa Garcia Medicinal

La Comisión de Estupefacientes de Naciones Unidas reconoce el valor medicinal del cannabis de manera definitiva. El pasado 2 de diciembre, en una votación que ha tenido lugar en Viena en la que han participado representantes de 53 Estados, se ha tomado esta decisión gracias a una mayoría simple. Es un hecho calificado de “histórico” por la Confederación de Asociaciones Cannábicas y por diferentes organizaciones pro cannabis y de derechos humanos.

El reconocimiento del uso medicinal del cannabis surge en 2018 a partir de la recomendación realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La OMS ya había afirmado, en su 38º encuentro del Comité de Expertos en Farmacodependencia, que el consumo medicinal del cannabis y de sus derivados había aumentado en los últimos años y que existían nuevos productos farmacéuticos elaborados a partir del cannabis, aunque la planta no había sido estudiada oficialmente.

El valor medicinal del cannabis reconocido por la ONU

Gracias a esta medida, la planta de cannabis ha sido eliminada de la Lista IV de la Convención sobre drogas, donde estaba incluida desde 1961. En esta Lista IV están incluidas las sustancias clasificadas tóxicas y peligrosas para la salud de las personas, tales como la heroína. Gracias a este cambio se podrán llevar a cabo avances en la investigación y el desarrollo del cannabis, para legitimar su uso.

El cambio de clasificación del cannabis permitirá que cada país pueda legislar sobre el uso médico, algo que ya se ha establecido en una veintena de países, y que ha sido apoyado por un total de 27 de los 53 Estados participantes en la votación. La mayoría de los países que han apoyado esta propuesta son europeos, entre ellos España. Hungría, gobernado por el partido de extrema derecha Fidesz, ha sido el único país europeo en rechazar el cambio de esta clasificación. Ucrania por su parte, se ha abstenido.

 

 

La propuesta se ha encontrado con el rechazo férreo de Rusia, China, Japón, Turquía, Brasil, Cuba o Argelia. Este último país ha votado en contra del cambio de clasificación a pesar de que su medicina tradicional contempla el uso del cannabis desde el siglo XII. “Si el 2 de diciembre, el gobierno argelino confirma su oposición frontal a las recomendaciones de la OMS, lo que pasará a la historia es que esta planta tradicional de la farmacopea argelina habrá sido mejor defendida por el colono francés que por la República argelina ‘democrática y popular’”, señalaban en un artículo publicado en noviembre en el medio francés Mediapart Farid Ghehiouèche —cofundador de la organización Cannabis sans frontières— y Kenzi Riboulet-Zemouli , director de For Alternative Approaches to Addiction, Think & do tank (FAAAT) y coautor junto a Michael Krawitz, de una web en la que se ha monitoreado todo el proceso de esta votación en Naciones Unidas.

La eliminación del cannabis de la Lista IV de estupefacientes no ha sido la única medida recomendada por la OMS y llevada a votación en la ONU, pero sí la única aprobada. La Organización Mundial de la Salud hizo un total de cuatro recomendaciones sobre distintos compuestos relacionados con el cannabis. Además de la eliminación de la Lista IV, otra de sus recomendaciones fue las preparaciones farmacéuticas que contengan delta-9-thc se incluyeran en la Lista III de la Convención de 1961, que incluye sustancias con uso indebido poco probable y que están sujetas a una menor fiscalización, como los productos que contienen menos del 2,5% de codeína o menos del 0,1% de cocaína. Este cambio no se ha contemplado al haber sido rechazado por 27 de los países participantes en la votación, entre ellos Estados Unidos y México. El mismo número de países ha rechazado también la eliminación de la clasificación de estupefacientes de los extractos y tinturas, y solo cuatro han dicho sí a que los productos con CBD que contengan un máximo de 0,2% de THC fueran eliminados de la Convención y dejaran, por lo tanto, de estar controlados.

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