Back to top
“Family business”, una comedia francesa cannábica

Desde que se estrenó Weeds, las series que han querido parecerse a esta maravillosa ficción cannábica de Jenji Kohan, protagonizada por la diosa Mary-Louise Parker, no han estado muy a la altura (excepto Broad City, que es lo más y también está creada y protagonizada por dos diosas: Illana Glazer y Abi Jacobson). Vale, Descolocados me pareció graciosa, pero no llegó a la complejidad de la historia de Nancy Botwin, y es normal porque el listón se quedó muy alto. Yo no le pedía mucho a la vida hasta que el otro día me dio por darle al play cuando encontré Family business, una comedia francesa que se estrenó en Netflix el 27 de junio y que, en serio, tenéis que ver hoy mismo.

Me encantan las series que te meten en la trama de golpe. Para cuando te das cuenta, ya estás pringada hasta la coronilla y no puedes dejar de ver capítulo tras capítulo, de empatizar con sus personajes y de pensar en llegar a casa del trabajo para poder seguir viendo otro capítulo, como me ha pasado con Family Business. Y eso que los protagonistas de esta comedia disparatada parecen sacados del camarote de los hermanos Marx, de lo liantes que pueden llegar a ser y las rocambolescas situaciones en las que se encuentran. Pero su forma de enredarte es tan inteligente y absurda al mismo tiempo, que acabarás tomándoles cariño a cada uno de ellos.

La familia Hazan

Los protagonistas son los Hazan, una familia judía compuesta por los hermanos Joseph y Aureypor su padre Gerard, que regenta una carnicería kosher y está bastante deprimido y triste desde que falleció su esposa, la matriarca de la familia. Por mucho que cada uno lo intenta, la economía familiar se va a pique y ninguno de los dos hijos tiene mucho interés en quedarse con el negocio de su progenitor.

Joseph lo intenta todo para salir adelante, hasta patentar una aplicación para el móvil que simula interferencias cuando dices la palabra ‘túnel’ y estás hablando por teléfono con alguien a quien quieres dar largas. Todas sus ideas fracasan. Su hermana, por otro lado, está preparando su viaje a Japón para dedicarse a vender, a muy buen precio, zapatillas deportivas de diseño. Allí le espera su novia, aunque nadie en su familia sabe que es lesbiana.

Y esta es otra de las particularidades de los Hazan, que se caracterizan por estar todo el rato mintiéndose los unos a los otros u ocultándose la verdad y esto desencadena casi siempre en una serie de tramas surrealistas y muy divertidas, que están muy bien hiladas y planteadas. Comedia francesa de primer nivel. En Twitter ya la comparan con Breaking Bad, pero con marihuana. Aún no estando de acuerdo con esto, el hecho nos da una idea aproximada de lo mucho que ha calado entre el público.

Escaquearse de la carnicería 

Joseph, personaje interpretado por Jonathan Cohen, intenta por todos los medios librarse de la carnicería de su padre hasta que la oportunidad de su vida se presenta en sus narices. Él y su mejor amigo, Olivier, se encuentran una noche a una conocida un tanto particular, Clémentine, que les confiesa que su padre, ministro del actual gobierno francés, va a legalizar el cannabis en los próximos meses. Y, por cierto, qué joyita de personaje es éste, interpretado por la actriz Louise Coldefy. Disparatada, excéntrica, peculiar, extrema…

 

 

Pero no nos desviemos porque, aunque todos los personajes sean brillantes y necesarios, el objetivo de la trama es convertir la carnicería kosher de la familia en un dispensario de cannabis al estilo coffeeshop, aunque no queda muy claro en la trama. Joseph y Olivier deciden ir a hablar con Clémentine, pese a que creen que está loca, para que su padre les ayude con la licencia del local cuando por fin el cannabis se legalice en Francia. Ella está dispuesta a hablar con su padre, pero a cambio le pide a Joseph algo que no tiene que ver con el dinero y que lo pondrá en un apuro. No quiero desvelar nada, pero hay momentos en los que me he visto exclamando “¡no puede ser verdad!” para inmediatamente después entender claramente que la trama solo podía ir por ahí.

Una serie bien construida 

En Family Business hay villanos de los que encuentras en los dibujos animados, hay personajes femeninos con nombre, apellidos y trama propia (así que pasa el test de Bechdel sobradamente), hay amor, amistad y una familia en crisis que en el fondo está gritando en silencio lo mucho que se necesita. Pero sobre todo hay prejuicios hacia una planta, el cannabis, estigmatizada por la sociedad, que se superan de una forma natural y empoderadora.

Hay mucho más que tendréis que descubrir por vosotros mismos porque yo no pienso hacer ni un solo spoiler. De momento sólo puedo decir que ha recibido muy buenas críticas y que el público la ha acogido con muchos vítores, especialmente el francés, que celebra el excelente reparto de actores y actrices protagonistas: Jonathan Cohen, Gerard Darmon, Julia Piaton y Liliane Rovere. Y una aparición estelar, la del cantante francés Enrico Macías, que hace de él mismo y es el ídolo del patriarca de los Hazan.

Lo que muchos a estas alturas se preguntan es si habrá una segunda temporada. Pues tenemos buenas noticias, Netflix Francia ha anunciado que la habráy que estará disponible en 2020. No podía ser de otra manera porque esta primera entrega, compuesta por seis capítulos de unos 30 minutos de duración cada uno, sólo hace un planteamiento, brillante, eso sí, de todo lo que está a punto de pasar. Y es que, Family Business podría perfectamente ser una de esas películas que te deja con ganas de más.

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.

Comentarios

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.