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La renovación del cáñamo, para salvar al medio rural francés

La sociedad Canebounes-La divine, instalada en la región del Sudeste francés donde antes crecía el cáñamo por doquier, se dedica con mimo desde hace cuatro años a recuperar este cultivo, de mil y un usos. En aromaterapia, fitoterapia, alimentación, cosmética y hasta como atrezzo en películas y videoclips. La historia de esta empresa es la del enésimo intento del campo francés por salir de la crisis y recuperar el esplendor agrícola de antaño.

“Soy hijo de campesino” pronuncia despacio Philippe mientras toma un puñado de tierra -su tierra- dejándola deslizar entre sus dedos. La tierra escapa de él, pero el sentimiento de pertenencia no le abandonará jamás. Es una escena de ficción de la película Toril (de Laurent Teyssier, Francia, 2016) que se desarrolla en el Sur de Francia, entre Avignon y Cavaillon. Pero en el fondo es mucho más que eso, es el lamento de todo un gremio, de toda una cultura ancestral que desaparece ante la desolación y la impotencia de los padres que saben que no podrán dejar en herencia nada a sus vástagos… o peor aún, deudas y un savoir-faire que la sociedad actual desprecia.

La desesperación se lee en los ojos de Jean-Jacques Lucas, un productor de frutas y verduras  endeudado a punto de perder el patrimonio de varias vidas (la suya, la de sus ancestros y la de las generaciones venideras). Su hijo Philippe, no está dispuesto a resignarse a la fatalidad y no dudará en ir lejos, muy lejos, para preservar sus tierras. Para conseguirlo, debe encontrar dinero, mucho y muy rápido. Philippe, cultivador aficionado de cannabis a pequeña escala, decide asociarse entonces con el traficante de la región para instalar una vasta red de estupefacientes en el corazón del mercado campesino.

“Estamos muy orgullosos de haber participado en esta iniciativa abasteciendo y acompañando al equipo de rodaje con nuestras plantas de cáñamo”

El paralelismo entre esta ficción y la iniciativa de empresas como Canebounes-La divine no es sólo una abstracción poética. Las plantas que aparecen como decorado de la película pertenecen al cultivo de cáñamo de esta sociedad, que comparte con los personajes del celuloide el territorio y el deseo de rebelión, de renovación de una profesión sacrificada. “Estamos muy orgullosos de haber participado en esta iniciativa abasteciendo y acompañando al equipo de rodaje con nuestras plantas de cáñamo para del decorado de la película”, confiesa Yohan Paulvé (creador y gerente de la sociedad) pues más allá de ser otra posible franja de negocio, “se trata de colaborar en la denuncia de la delicada situación por la que pasa nuestra región y el medio agrícola del Sur de Francia”.

Ellos saben muy bien de lo que hablan, pues la sociedad Canebounes-La divine vio la luz en 2014 sobre las mismas tierras de los canebières* provenzales de Durance, antiguos espacios de la región del Sudeste francés donde antes crecía el cáñamo. “Maravillados desde hace tiempo por las propiedades excepcionales de esta planta que sabe hacer todo, o casi, en todos los dominios: la alimentación, los tejidos, el papel, la eco-construcción, el cordaje, el plástico, la fitorremediación *, los carburantes, la cosmética, la medicina… Naturalmente sentimos la necesidad de volver a sembrar esta planta ancestral tan benéfica para nuestro entorno”, explica el responsable de Canebounes.

“Conseguimos unir nuestros conocimientos teóricos con la renovación del cáñamo”

El origen y la tradición son el germen de esta sociedad, cuyo nombre proviene de la denominación de las semillas de cáñamo: canebounes en provenzal. “Con humildad y pasión, comenzamos a readaptar esta planta que todo lo puede, respetando los principios de su cultura ancestral, cuya teoría conocíamos bien” rememora Yohan Paulvé. “Al término de una larga y necesaria experimentación a tiempo completo sobre el terreno, una cosecha tras otra, conseguimos unir nuestros conocimientos teóricos con la renovación del cáñamo”.

“Actualmente, buscamos inversores para la instalación de una unidad de transformación de la fibra de cáñamo en el sur de Francia”

La apuesta ya estaba lanzada, el trabajo de recuperación de un cultivo casi olvidado en marcha; ahora necesitaban encontrar una salida comercial que pudiera compensar el esfuerzo y la dedicación. “Gracias a nuestro clima mediterráneo y a nuestra destreza local con el cultivo de plantas aromáticas y medicinales, nos pareció una evidencia empezar por utilizar el cáñamo en aromaterapia, fitoterapia, alimentación y cosmética”, apunta el gerente de la empresa. Sin embargo, son conscientes de que tienen que ir más allá si quieren demostrar la viabilidad de su cruzada. “Actualmente, buscamos inversores para la instalación de una unidad de transformación de la fibra de cáñamo en el sur de Francia, para la eco-construcción y los bio-plásticos, en colaboración con el Parque Natural Regional de Lubéron”, conceden.

“La renovación moderna del cáñamo lo predispone como un producto, no de lujo, pero sí de alta gama. Por ello, hemos comenzado a destilar al agua de manantial del macizo de Lubéron, nuestras propias producciones de cogollos florales de cáñamo” describe su fundador. Así es cómo destilan con éxito siete variedades de cáñamo creando una gama completa de aceites esenciales 100 % puros y una amplia línea de prototipos de aceites de boticario al cáñamo: aceites dobles, aceites de aceites, aguas florales, aceites con CBD, macerados oleicos, con CBD y terpenos.

Para los creadores de esta nueva línea de negocio en Francia, el cáñamo ha demostrado ser “la planta mejor acabada del reino vegetal”. Planta alimenticia y aromática, es la que reúne los perfumes y las fragancias que poseen de una manera aislada otras especies de plantas tomadas individualmente. Todos estos aromas que se encuentran ya genéticamente reunidos en el cáñamo, van a permitir producir, con la destilación en aceite esencial de esta sola planta, una verdadera quintaesencia del universo vegetal. “Su aroma se define gracias a sesenta terpenos* diferentes, mientras que la identidad aromática de otras plantas se caracteriza únicamente por una decena. Las diferentes variedades de cáñamo son por ello capaces de emitir una amplia gama de aromas naturales y de sobrepasar en calidad y cantidad los productos sintéticos industriales” detalla profusamente Yohan Paulvé sin esconder su pasión por lo que hace.

La misma pasión que ponen cada día miles de agricultores de la zona por salvar sus cultivos, su cultura y su forma de vida. En el Sur de Francia, tierra de cáñamo, de sol y de todos los frutos que de él se obtienen, el futuro está en volver al pasado. Cuando todas las puertas se cierran, como el toro encerrado en el toril, solo hay una salida posible: dejarse la sangre en la arena.

 

* Canebière (en otro tiempo “Cannebis”) viene del provenzal canebe, que a su vez proviene del latín cannabis,  refiriéndose en este caso al cáñamo.

* La fitorremediación es la descontaminación de los suelos, la depuración de las aguas residuales o la limpieza del aire interior, usando plantas vasculares, algas (ficorremediación) u hongos (micorremediación), y por extensión ecosistemas que contienen estas plantas.

* Los terpenos son el principal constituyente de los aceites esenciales de algunas plantas y flores como el limonero o el naranjo.

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.

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