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Marruecos legaliza el cannabis medicinal

La Cámara de Representantes del Parlamento de Marruecos ha aprobado definitivamente el proyecto de ley 13.21, que regula el uso industrial y terapéutico del cannabis en el reino alauita. El texto, aprobado con 61 votos a favor y 25 en contra, según informa el medio marroquí Maroc Hebdo, establece un sistema de licencias para todas las actividades relacionadas con el cultivo, producción, procesamiento, transporte, comercialización, exportación e importación de esta planta así como de sus productos derivados. También contempla, gracias a una enmienda añadida en la Cámara de Representantes, que los productores puedan crear cooperativas para el cultivo, procesamiento e industrialización del cannabis, explica el periódico marroquí Les Eco. Los próximos pasos serán la creación de una agencia reguladora y la aprobación de los diferentes decretos de ejecución de la ley. El uso recreativo seguirá estando prohibido, lo que significa que no se podrán cultivar plantas con una cantidad de THC superior al 0,2%.

Marruecos comenzó a plantear la legalización del cannabis medicinal en julio de 2020 a raíz de las recomendaciones realizadas por la Organización Mundial de la Salud. En 2014, dos partidos llevaron al Parlamento proyectos de ley para legalizar el uso medicinal e industrial, sin éxito. Incluso antes, en 2009, el principal asesor de Mohamed VI, Fouad Ali El Himma, ya había propuesto celebrar un debate nacional acerca del cannabis con el objetivo de renombrarlo como “remedio herbal tradicional marroquí” y no como droga. La variedad local de cannabis, denominada kif beldía ('la yerba de aquí') es única en el mundo por su resistencia a la falta de agua e incluso a las sequías severas, sin perder potencia psicoactiva. Sin embargo, durante la última década se han importado variedades extranjeras, europeas y americanas principalmente, que están secando acuíferos y desertificando zonas enteras.

El proceso que actualmente ha llevado a la aprobación del texto comenzó en febrero gracias a la iniciativa del Ministerio de Interior, con el objetivo de «aprovechar las oportunidades que brinda el mercado global, mejorar los ingresos de los agricultores y protegerlos del narcotráfico». Este proceso ha causado conflictos internos en el Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), la formación islamista más importante de Marruecos que dispone del mayor número de diputados en el Parlamento (125 sobre 395). El antropólogo Jalid Muna, que lleva años investigando sobre el cannabis y la religión, no se siente sorprendido de que el PJD apruebe el proyecto de ley. “El proyecto ha sido impulsado por el Ministerio del Interior, que pertenece al Estado profundo de Marruecos. Y el PJD forma hoy parte de ese círculo del Estado profundo”, señala.

 

 

Según los informes realizados desde el Ministerio de Interior en relación a este proyecto de ley, el mercado del cannabis medicinal tendrá un crecimiento del 30% a nivel mundial y del 60% a nivel europeo, alcanzando una cifra de negocio de hasta 20.800 millones de euros en 2028. Es a este último mercado el que Interior señala como destino de la futura producción marroquí de cannabis medicinal, especialmente España, Países Bajos, Reino Unido y Alemania. “El objetivo es ir deprisa, porque ya vamos con retraso”, afirmó el 29 de abril, dos semanas antes de la aprobación de la ley, el ministro de Interior, Abdeluaf Laftit. Los informes de su ministerio valoran que Marruecos podría hacerse con entre el 10 y el 15% del mercado de cannabis medicinal europeo, lo que supondría ingresos para el país de entre 3.520 y 5.280 millones de euros.

La legalización del cannabis medicinal podría suponer para Marruecos ingresos netos anuales en torno a los 110.000 dirhams por hectárea (alrededor de 10.500 euros), lo que significa un 40% más del beneficio económico agrícola actual en el país, según valora el medio Les Eco. Ya desde el mes de abril de este año, las inversiones se han hecho notar en la región de Tánger-Tetuán-Alhucemas, y en zonas como Ketama, el precio por hectárea se ha más que duplicado en las últimas semanas.

Sin embargo, para buena parte de los agricultores de la zona del Rif, donde se concentra actualmente la mayor parte del cultivo de cannabis en el país, la ley está incompleta. Durante su tramitación, asociaciones de agricultores alertaron de que el texto actual de la ley deja sin posibilidad de acceder a licencias a muchos de ellos ya que requiere que el solicitante sea propietario de la parcela de tierra que se dedicará al cultivo de cannabis medicinal o esté autorizado por el propietario de dicha tierra, pero la mayoría de los agricultores que han heredado sus tierras no disponen del certificado de propiedad, ni existe propietario que les autorice. También alertan de los severos castigos contemplados para los agricultores que no cumplan la normativa, que pueden enfrentarse a penas de cárcel de tres meses a dos años, mientras que los inversores en la cadena de producción del cannabis medicinal solo se enfrentarán a multas.

Según el último Informe Mundial de Naciones Unidas, publicado en 2020, Marruecos seguía siendo el principal país de origen del cannabis incautado en todo el mundo, acaparando hasta una quinta parte del total.

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.

Comentarios

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No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.