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Nina Simone, la artista que sacrificó su carrera por los derechos civiles

A veces el arte es testigo de las atrocidades que se han cometido a lo largo de la historia. Pero las demostraciones artísticas son también una potente herramienta de resistencia, reivindicación, esperanza y, por supuesto, memoria. Una de las artistas que más sintió este mensaje en su propia piel fue Nina Simone. El documental What happened, Miss Simone? repasa los momentos más importantes de su vida.

Escuchar canciones como My baby just cares for me, Moon over Alabama o Baltimore nos remueve intensamente algo por dentro, aún sin conocer la historia que hay detrás de cada una de ellas o las circunstancias de vida de su creadora, la artista Nina Simone. Aunque ya haga catorce años de su muerte, su legado musical sigue estando muy vigente en la actualidad. Y es que Eunice Kathleen Waymon, su nombre real, es eterna. 

Muchos la recordamos por su forma profunda de interpretar los temas, muy distinta a las voces de la época. Nina Simone comenzó tocando el piano en la iglesia y pronto despuntó tanto que una vecina blanca se ofreció a enseñarle la disciplina y la técnica de los clásicos: Bach, Chopin, Beethoven. Y su infancia se desarrolló entre horas y horas de estudio de la que siempre fue su pasión, la música. Pronto empezó a presentar solicitudes en prestigiosas escuelas que denegaban su acceso sistemáticamente. Tardó un poco en darse cuenta de los motivos.En un mundo de blancos, que una chica negra como ella quisiera hacerse un nombre, era de locos. Muy pronto tuvo que buscar un trabajo para sacar adelante a su familia y la única manera de hacerlo fue haciendo lo que mejor sabía, tocar el piano. Pero tuvo que hacerlo en clubes nocturnos de dudosa reputación, interpretando melodías totalmente alejadas de las que solía tocar en la iglesia, o lo que su madre hubiese llamado “música del diablo”. Fue allí donde le exigieron que para contratarla, además de tocar, tenía que cantar. 

También tenemos el recuerdo de la artista apasionada durante sus shows. Para hacernos una imagen de estos momentos, recurrimos al final de la película Antes del atardecer, segunda entrega de la trilogía de culto Antes del amanecer, de Richard Linklater. La protagonista, Celine, describe cómo se desarrollaban sus recitales en vivo. “¿Has visto alguna vez a Nina Simone en concierto?”, le pregunta a Jesse. “No, nunca la vi. No puedo creer que ya no esté”, le responde este (esta película se estrenó en 2004, un año después de la muerte de Simone por un cáncer). “Lo sé, es muy triste”, responde de nuevo el personaje interpretado por July Delphy. “Yo la vi dos veces en concierto. Era estupenda. Esa era una de mis canciones favoritas de ella”. De fondo suena Just in time y Celine comienza a cantar mientras sonríe. “Y era muy graciosa en concierto. Estaba justo en medio de una canción y de repente se detenía y caminaba del piano hasta el borde del escenario. Muy lentamente. Y comenzaba a hablar con alguien del público. ‘Ay, sí, nene. Ay, sí. Yo también te amo‘. Y luego se volvía, se tomaba su tiempo, sin prisa. Tenía un trasero grande y lindo. Se movía. Y luego volvía al piano y tocaba un poco más. Y entonces comenzaba otra canción en mitad de la otra. Se detenía de nuevo y decía ‘tú, el de allá, mueve ese ventilador. Eres lindo’”.

Una vez dijo en una entrevista “I tell you what freedom is to me, not fear” (“te diré lo que la libertad es para mí, no tener miedo”.  Nina Simone pasó por bastantes situaciones difíciles a lo largo de su vida. Ser mujer negra y música en la década de los 60 no era fácil y más si como Simone, no estabas dispuesta a morderte la lengua. Siempre sintió la discriminación en su piel y nunca se calló. Por eso compuso Mississippi Goddam, Four Women, Blacklash blues o To be young, gifted and black, cuatro de sus canciones protesta más famosas. “I choose to reflect the times and the situations in which I find myself. […] How can you be an artist and not reflect the times” (“Elegí reflejar el tiempo y las situaciones en las que me encontraba. ¿Cómo puedes ser un artista y no reflejar el tiempo en el que vives?”), escuchamos en una declaración recogida dentro del documental What happened, Miss Simone?, que se puede ver en la plataforma Netflix.

Una de las mayores ilusiones de Nina Simone era ser la primera mujer negra en subirse al escenario de Carnegie Hall para interpretar música clásica. Aunque en esos momentos ya era conocida, ningún promotor quiso llevar a cabo este sueño por su color de piel. Fue su marido Andy Stroud el que usó sus ahorros para este fin, celebrándose este concierto en 1963. 

Después de tanta discriminación, de recibir malos tratos por parte de su pareja y, en definitiva, de no encajar nunca en el mundo que le tocó vivir, empezó a involucrarse más en el Movimiento por los Derechos Civiles. Nina Simone no había podido convertirse en una pianista clásica, ni siquiera en una pianista de música popular, pero se había convertido en un referente por el movimiento de los derechos civiles. Y debido a esto, poco a poco dejaron de llamarla. Tuvo que renacer de sus cenizas muchas veces. 

No sabemos si los cigarrillos que fumaba Nina Simone llevaban cannabis o no. Lo que sí sabemos es que se atrevió a hacer una versión de la canción que compuso el cantante de folk, Hoyt Axton y que luego se hizo popular en la película Easy Rider con el grupo Steppenwolf. The pusher es un tema que habla de la conversación entre un vendedor de marihuana y otro de heroína

Nos quedamos con una imagen: Nina Simone sin pelos en la lengua, apasionada por la música, entregada al activismo por la dignidad y las raíces de su gente. “Para mí somos las criaturas más hermosas del mundo entero, la gente negra. Por eso mi trabajo es crearles una curiosidad sobre su origen, su verdadera identidad y sobre el orgullo de esa identidad”.

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.

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