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¿Por un sello de calidad excelente?

Domingo por la mañana, en mi cabaña a las afueras del bosque.

A pocos pasos de mí, la yegua pace la hierba del prado, rítmicamente, mientras que su potrillo desliza el hocico en la entrepierna donde le espera la ubre caliente. A cien metros, el bosque de robles seculares en el que se esconden ciervos y jabalíes…

Para completar este idílico cuadro, tan sólo falta la famosa pipa del domingo por la mañana. Una pequeña pipa de madera de ébano dentro de la cual desmigajo un poco de hierba pura. Esta mañana, ésta resulta de un cruce entre Amnesia y Super Silver Haze, regalo que me hizo un amigo. Baste decir que, tanto del lado paterno como del lado materno, esta hierba incluye Haze de buena cepa; dos herencias que se refuerzan la una a la otra.

Adoro la claridad, la precisión luminosa de las verdaderas Haze.

Comencé a fumar en la costa pacífica de Canadá, en 1970. La marihuana se importaba de México o de Colombia. La hierba era Sativa; era su esencia misma.

La unidad de medida era el “lid”: el contenido de una tapa de caja de tabaco. El vendedor la llenaba de un compendio de tallos, hojas, flores y semillas. Y fumábamos religiosamente un delgado stick de hierba pura con él. Ya que el sentimiento de complicidad, de intercambio, era más importante que la transacción comercial. La hierba era un sacramento: era el vector que iba a cambiar una sociedad violenta y competitiva por un mundo guay, donde se recordaría el lema “haced el amor, no la guerra”.

Cuarenta y cinco años más tarde, la sociedad occidental comienza por fin a admitir que el cannabis es menos peligroso que el alcohol o el tabaco. El proceso de legalización se ha puesto en marcha. El movimiento se inició, por supuesto, en los Estados Unidos, país que impuso la prohibición del cannabis en el mundo entero; ahora comienza a expandirse en Europa y en América Latina; y no es más que cuestión de tiempo: tarde o temprano, la legalización dará la vuelta al planeta (aunque ello pueda tomar mucho tiempo en algunos países). Entonces, los gobiernos se llenarán los bolsillos, como lo hacen actualmente con el tabaco… y el cultivo de hierba se realizará con arreglo a imperativos puramente económicos. En interior la mayoría de las veces, por razones de seguridad.

¡Adiós a las variedades de ciclos largos! ¡Adiós a las Sativas puras, que crecen en altitud! ¡Adiós a las Hazes, que tardan tanto tiempo en florecer!

Hoy en día, la cuestión ya no es saber si la hierba va a ser legalizada, sino de reflexionar de qué manera afrontarla para que aquellos que tienen la experiencia y el savoir-faire puedan continuar viviendo de ella.

Es el momento de establecer sellos de calidad, en particular para el cultivo en interior. ¡Y me encantaría apadrinar una Etiqueta de Oro atribuible a toda la hierba que haya gozado de 12 a 14 semanas de floración! Y que sea ecológica, no hace falta decirlo…

Michka

© michka@mamaeditions.com

(*) Texto original en francés. Traducción por María Olalla.

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.

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Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.