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A court rules in Spain that home cultivation of 1,116 plants is legal

Aritza Alunda tiene más de 20 mioblastomas, una especie de tumores benignos por los que tiene reconocida una incapacidad laboral permanente. Hace años decidió irse a vivir a una pequeña casa rural en los Valles Pasiegos cántabros, donde se dedicó a cultivar las plantas de marihuana que él mismo convierte en tinturas con las que se da friegas tres o cuatro veces cada día. Tal y como él mismo relata: “Me salió el tumor en el cuello y me pusieron un pedazo de chapa y me prescribieron medicación. Entonces aún no usaba cannabis medicinal, pero, un día que fui al médico, la doctora me dijo que habían prohibido el Myolastan porque habían muerto varias personas en Francia, yo me los tomaba de dos en dos. Entonces decidí dejar la medicación y usar cannabis”, explica Alunda. En total, 1.116 plantas de cannabis que pueden llegar a producir un litro y medio de tintura. Afirma que utiliza otras plantas para aliviar sus dolores, como el romero o la caléndula, pero es el cannabis lo que más efecto le produce.

“Es un dolor como si me clavaran un cuchillo, y lo fácil es tomar pastillas, pero terminas como un yonqui. Ahora que he descubierto esta planta estoy muy contento, y mi doctora me dice que siga con ella porque me sienta bien”, continúa Alunda, que resalta también que cuando consume cannabis, ya sea a través de friegas, vaporizado, comido o fumado, lo hace como un ritual. “Es cuando consigo que tenga más efecto”, asegura.

El pasado 25 de septiembre de 2019, un dispositivo de la Guardia Civil llegó hasta su casa, la registró, requisó y destruyó sus plantas, siendo acusado de un delito contra la salud pública por el que la Fiscalía solicitó una pena de hasta dos años de cárcel y 6.000 euros de multa.

 

 

“Durante la instrucción explicamos que era consumidor de cannabis medicinal con un amplísimo historial médico y con patologías en las que se ve que tienen incidencia los cannabinoides como tratamiento o como paliativo del dolor”, afirma el abogado Antonio Bezanilla, quien señala que durante el tiempo que pasó desde la llegada de la Guardia Civil a su casa y la celebración del juicio, Alunda no ha podido ni pagar el alquiler de su vivienda ya que se ha visto obligado a dedicar prácticamente todo el dinero que recibe por su pensión de incapacidad a la compra de alimentos y de cannabis con el que aliviar sus dolores al no tener ya sus propias plantas.

Según afirma su abogado: “Él vive de una forma muy modesta, si hubiera traficado, que es lo que sugiere la cantidad de plantas, se verían signos de riqueza, pero su forma de vida no sugería la palabra narcotraficante por ningún lado”.

Un año y medio después, el Juzgado de lo Penal número 3 de Santander le ha absuelto al entender que por muy alto que fuera el número de plantas, no había indicio alguno de que su destino fuera el tráfico de estupefacientes, además de que el amplio historial médico de Alunda mostraba que el uso de estas 1.116 plantas de cannabis era única y exclusivamente para uso terapéutico. Una decisión en la que, según señala el abogado, ha influido mucho la decisión de la ONU del pasado 2 de diciembre de reconocer el valor medicinal de esta planta, eliminándola de la Lista IV de la Convención Única sobre Estupefacientes. “Es jurisprudencia menor, pero no deja de ser sorprendente por la cantidad de plantas”, explica el abogado.

Con esta sentencia, los juzgados se adelantan al Congreso a la hora de reconocer el valor medicinal que el cannabis tiene para un amplio abanico de patologías. A pesar de que desde el Parlamento Europeo se ha instado a los Estados miembros a potenciar el uso medicinal de esta planta, a preguntas de Josune Gorospe, diputada de EAJ-PNV, sobre su posición ante la regulación del cannabis medicinal, la actual ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha respondido que ya existen dos medicamentos aprobados para la esclerosis múltiple —Sativex y Epidiolex, que valen 500 y 1.000 euros por bote o mes de tratamiento respectivamente — y que son necesarias más “evidencias científicas” para el tratamiento de cannabis de otras dolencias.

“Poco a poco se irá tomando más conciencia y la regulación del cannabis medicinal llegará, pero que esto sirva como un paso adelante en esa dirección”, concluye Aritza Alunda.

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.

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Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.