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El mayor traficante de hachís de Francia demanda al servicio de aduanas

Hasta su detención en otoño Sofiane Hambli, de 41 años de edad, era un informador encubierto de la Oficina central para la represión del tráfico ilícito de estupefacientes (Ocrtis). Los dos departamentos implicados en la lucha antidroga en Francia, la Ocrtis y la Dirección nacional de la información y de las investigaciones aduaneras (DNRED), mantienen desde hace décadas una rivalidad mal disimulada que han llevado al extremo de falsificar testimonios, pruebas e, incluso, boicotearse mutuamente operaciones de infiltración y seguimiento.

Golpes bajos entre los diferentes servicios, rivalidades entre los jefes y guerra de soplones: en Francia, la lucha contra el tráfico de drogas se parece a un campo minado. La última bomba ha estallado el 9 de diciembre de 2016 con esta denuncia inédita contra el servicio de aduanas por parte del traficante. Sofiane Hambli habría preferido mantenerse en la sombra pero su interpelación, como consecuencia del descubrimiento en París de 7 toneladas de resina de cannabis en octubre de 2015, arruinó su lucrativo negocio. Se acabaron los arreglos amistosos y la vida suntuosa: el soplón descubierto teme ahora por su vida.

Por ello sus abogados, Joseph Cohen-Sabban y Fabian Lahaie, no han dudado en presentar un demanda contra el servicio de aduanas que atrapó a su defendido alegando numerosos errores, incongruencias y falsedades en el procedimiento. Según la cronología que se detalla en la denuncia (revelada por el periódico francés L’Obs) la versión oficial, que acachaba a un viandante que paseaba a su perro el aviso de la presencia de cuatro furgonetas sospechosas aparcadas en el bulevar Exelmans (distrito 16 de París) el 17 de octubre de 2015, queda en entredicho. Según la investigación judicial, los agentes de aduanas se escondían en la zona desde las 14:30h, es decir una hora y media antes de la pseudo-alerta del paseante. Interrogados sobre esta incongruencia, la DNRED evoca un error, debido a “una inversión de horas” en sus declaraciones durante el procedimiento verbal.

Siempre según la misma denuncia, comprobaciones realizadas con antelación en una agencia de alquiler de vehículos situada a Goussainville (Val-d’Oise) sobre las camionetas encontradas, prueban que los funcionarios de aduanas tenían a Sofiane Hambli en el punto de mira mucho antes de su intervención en el bulevar Exelmans. ¿Es posible que ignoraran que se trataba de una operación de la policía de estupefacientes? Aparentemente no, ya que estos últimos les habían tenido al corriente de sus investigaciones -y hasta del nombre de su “soplón”- desde el 7 de octubre (diez días antes del descubrimiento del cargamento de 7 toneladas de hachís en la capital francesa).

Dos días después del descubrimiento de la droga, los agentes de la DNRED aportan a la policía judicial encargada de la investigación una bolsa negra que contiene objetos diversos, entre los que se encuentra el famoso ticket de compra por valor de 870 euros a nombre de Sofiane Hambli. Es la primera vez que el traficante aparece en el procedimiento: “Uno de esos milagros que todavía permite a los ingenuos creer en Dios durante las investigaciones”, declaran irónicamente los abogados del ex-colaborador de la Ocrtis. Tanto en el ministerio fiscal como en la instrucción, todos los implicados parecen estar al tanto de los numerosos e intencionados errores de los investigadores ya sean por parte de la policía de estupefacientes o de las aduanas.

François Thierry, jefe de la Ocrtis hasta que se destapó el caso, ocultó al fiscal de París la importancia de su topo dentro del mundo del narcotráfico, intentando a toda costa proteger a Sofiane Hambli ya que su relación era demasiado cercana (la mujer de Thierry fue abogada del traficante que sólo mantenía contacto directo con el jefe de la lucha antidroga en Francia). En cuanto al servicio de aduanas, y a tenor de las recientes revelaciones, no cabe duda de que también intentaron confundir a magistrados y periodistas sobre el origen de sus investigaciones.

A pesar del rol de víctima que quieren atribuirle sus abogados, muchos consideran que Hambli, tratado desde hace siete años exclusivamente por François Thierry, no estuvo sujeto a ningún control y pudo mantener su lucrativo negocio de distribución de hachís desde Marruecos a Francia, pasando por España. De lo que surge una duda tan antigua como la existencia de la policía: ¿entre el informador y el investigador, quién maneja a quién? EL IGPN, la policía de las policías, está realizando su investigación paralela a la judicial aunque, por el momento, no han encontrado ningún indicio claro de corrupción. Sin embargo, los métodos utilizados por los dos pilares de la lucha antidrogas en Francia están en el ojo del huracán desatado entorno a Sofiane Hambli, el mayor traficante de cannabis del país vecino.

Kannabia Seeds Company sells to its customers a product collection, a souvenir. We cannot and we shall not give growing advice since our product is not intended for this purpose.

Kannabia accept no responsibility for any illegal use made by third parties of information published. The cultivation of cannabis for personal consumption is an activity subject to legal restrictions that vary from state to state. We recommend consultation of the legislation in force in your country of residence to avoid participation in any illegal activity.

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