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Los Planetas – Zona Temporalmente Autónoma

Seguramente no haya un grupo que cree tantas discrepancias en la escena española como son Los Planetas.Conozco a gente que los detesta y los ama a partes iguales, otros renegaban de ellos y con el tiempo aprendieron a valorarlos. Por no decir los que se cagan en ellos sin haber escuchado ni un disco, o la referencia clásica de: “Jota no sabe cantar y son una panda de drogados”. Hay bastante de razón en todo eso. Bendita orquesta química.

Lo que sí es cierto, es que esa controversia del grupo granadino es un síntoma que tras veinticinco años sigue estando ahí. Los Planetas es un grupo que levanta pasiones, le pese a quien le pese. Es una banda que ha parido parte del mejor cancionero de la historia del poprock español y de la generación indie de los noventa en España. Esa inercia ha sido fruto de una actitud fresca y original, con nuevos sonidos y sensaciones. Catapultados y acunados por el favor de prensa, radio y televisión, se ha mitificado a una banda que forma parte de la historia de la música contemporánea española. Desde esa posición han escrito un gran discurso musical que ha sabido evolucionar, morir y resucitar varias veces, la última en forma de flamenco psicodélico, para insuflar con la tradición popular andaluza al poprock, con su siempre particular visión y sonido.

Se dice pronto parir nueve discos y varios EPs desde 1992, además de aguantar al cambio de paradigma en la industria musical, con la era de Internet que lo ha alterado todo. Los Planetas han sobrevivido gracias a una serie de movimientos hábiles que les hicieron llegar al máximo número de personas y asegurarse su espacio independiente. Gracias a la firma con la multinacional RCA, decisión que les valió muchas críticas, han podido dejar un legado musical difícil de superar, mientras que muchos de sus compañeros de generación no corrieron la misma suerte al amparo de sellos independientes.

Dicha decisión provocó algo paradójico: ¿Se podía llegar a las masas con la cultura musical independiente en España? Posiblemente fuese la primera piedra que se puso para crear esa paradoja indie-mainstream y que ha terminado desvirtuándose actualmente, convirtiéndose en una suerte contradictoria y poco sostenible. Tal vez ese recuerdo de los noventa donde Los Planetas crecieron y aprendieron a construir su propia leyenda fuese una Zona Temporalmente Autónoma a la que el capitalismo ha terminado fagocitando, sembrando de continuas paradojas los tiempos extraños y convulsos que vivimos. Esa zona que subyace y se presenta como un oasis en medio del frío vacío refleja bien ese concepto que se dibuja en la portada del nuevo disco de Los Planetas.

Tras siete años sin publicar un largo, Los Planetas vuelven con Zona Temporalmente Autónoma (2017, El Ejército Rojo), un título que se inspira en la obra anarquista de Hakim Bey. El ensayo intenta evitar el control social por parte de las estructuras formales creando zonas temporalmente autónomas. Un concepto que Jota relaciona con el papel de Los Planetas en la industria discográfica española. Joder al sistema siendo parte del sistema. Parece que después de 25 años, Los Planetas quieren terminar con esa contradicción que siempre los ha acompañado, al publicar este trabajo bajo su propio sello, El Ejército Rojo, y no en el seno de una multinacional. Luego te clavarán en el concierto, pero parte de esta actitud es la que necesitamos.

Jota se expresa mejor con la música que lanzando credos anarquistas. Siempre hay que valorar estos posicionamientos como algo muy necesario para canalizar parte del descontento general de la sociedad ante el show mediático de la política mundial. La sociedad necesita a sus artistas para amplificar con su mensaje la inestabilidad  política y social que vivimos. En el ideario del Jota de las entrevistas, consigue inventar pequeños destellos de lucidez que por su complejidad y magnificencia se suelen escapar al entendimiento, pero su intención, aunque a veces contradictoria, resulta de gran importancia.

El disco en cuestión posee un gran concepto político-social que desarrollar, alcanzando grandes niveles con la apertura de la inolvidable “Islamabad”, punto álgido donde Jota absorbe la esencia del trap y el pulso de la calle de Yung Beef para hacer suya una canción que sin lugar a dudas es uno de los mejores temas del disco y de su carrera. Ese canto político se visualiza de nuevo con “Guitarra Roja”, pieza psicodélica que respira ese aire de protesta basado en un poema argentino de 1928 del anarquista Juan Martín Castro. Que los dos temas más sobresalientes, el que abre y cierra el disco, sean ideados por otras personas, resume bien uno de los problemas de Zona Temporalmente Autónoma. No termina de cuajar como algo redondo.

Esto se debe a la falta del propio relato político-musical que defina la idea abordada en Zona Temporalmente Autónoma.  Hay concepto pero el mensaje resulta difuso en su ejecución, entre desamores e historias de resentimientos. Canciones como “Porque me lo digas tú” o “Zona autónoma permanente” no me van a hacer creer que ese tipo de amor atormentado servirá para revitalizar a la humanidad. Esta contradicción acompañará al disco en varias fases. Eso sí, es un trabajo que gana con las escuchas, mediante la apreciación de matices sonoros que aseguran el viaje planetario, a pesar de las lagunas conceptuales que pueda tener.

Lo que sí ha evolucionado es el dominio que han adquirido con el flamenco, hasta el punto de mimetizarse con nuestra tradición popular musical actual del poprock. Ojo a la teoría de Jota, entre la locura y la genialidad: el rock n’ roll es un palo del flamenco. Ahí lo llevas. Esos destellos de pensador ermitaño son los que hacen singular a esta banda. Toda una enciclopedia que ha hecho evolucionar la música.

La lírica flamenca se superpone a la sonoridad pop que arrastra todo el disco sin percatarnos prácticamente, como pudimos ver en el adelanto “Espíritu Olímpico”, unos tangos reconvertidos y uno de los temazos del disco de esa esencia pop marca de la casa. Porque este trabajo es una vuelta al sonido más shooegaze y dreampop de la banda. También hay flamenco, pero sin esa experimentación de la vena oscura del cante jondo, si no como algo más  asequible que recoge esas lecciones aprendidas de Los Evangelistas junto a Antonio Arias. Temas como “La gitana” del autor ocultista Aleister Crowley, poseen ese aire más accesible, pero también es cierto que pierden el riesgo que tan bien les sienta a una banda como Los Planetas.

Yo lo tengo claro, cuando la banda de Jota camina por el filo y la experimentación, ha sido cuando ha parido sus mejores discos al saber reinventarse.

Por lo demás, uno siente cierta uniformidad y monotonía cuando escucha el disco. Hay mucha morralla que desequilibra los puntos fuertes, que son muy potentes. Tal vez quitando tres o cuatro temas hubiese quedado mucho más compacto. Canciones como “Hierro y Níquel”, “Libertad para el solitario” o “Ijtihad”, son buenos temas que sobreviven gracias a las guitarras de Florent o los arreglos de Banin, pero en bloque les falta ese ADN planetero que nos haga estremecer.

De todas maneras, se puede afirmar que el disco, a pesar de sus carencias, nos lleva por un viaje flotando sobre esa “Zona Temporalmente Autónoma”, cumpliendo su cometido de manera irregular. Puede ser el punto de partida para seguir creyendo en una banda que cumple 25 años creando discos muy personales que les hacen tener esa identidad única que pocos consiguen.

Kannabia Seeds Company sells to its customers a product collection, a souvenir. We cannot and we shall not give growing advice since our product is not intended for this purpose.

Kannabia accept no responsibility for any illegal use made by third parties of information published. The cultivation of cannabis for personal consumption is an activity subject to legal restrictions that vary from state to state. We recommend consultation of the legislation in force in your country of residence to avoid participation in any illegal activity.

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