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El cannabis divide a los candidatos de izquierda en Francia

Tras un primer debate bastante tibio, los siete candidatos a las primarias iniciadas por el Partido Socialista (PS) se enfrentaron de nuevo este domingo 16 en un segundo asalto, un poco más intenso. Los desacuerdos entre Manuel Valls y Benoît Hamon fueron la nota dominante, en particular sobre la legalización del cannabis. 

“La prohibición jamás fue tan ineficaz como ahora”, sentenciaba Benoît Hamon durante el segundo debate previo a las primarias de la izquierda en Francia. El candidato que está subiendo por días en las quinielas presidenciales, ha incluido la legalización controlada por el Estado en su programa. Sin embargo, Manuel Valls y Arnaud Montebourg se oponen firmemente a la despenalización, mientras que Vincent Peillon se compromete a abrir “seriamente este debate que merece una gran conferencia nacional” y François de Rugy propone una “experimentación” temporal de la legalización. Más a la izquierda, Jean-Luc Mélenchon y Jean-Luc Bennahmias, se muestran claramente a favor de la legalización bajo control estatal.


Cinco de los siete candidatos están a favor de modificar la legislación actual sobre el cannabis.

“La prohibición no es eficaz contra el consumo ni contra el tráfico”, aseguró Benoît Hamon quien confía en “legalizar la distribución para controlar y responder más eficazmente a las adicciones extremadamente graves”  relacionadas con el cannabis. Manuel Valls juzgó al contrario que “hacen falta prohibiciones en una sociedad”. “Si legaliza el cannabis, se encontrará frente a un cannabis más potente y cortado de otro modo, que alimentará el tráfico negro”, aseguró el actual Primer Ministro.

Jean-Luc Bennahmias, candidato del Frente Demócrata, respondía así a la intervención de Valls: “Estoy a favor Manuel, no te preocupes, de la prohibición del consumo a menores de 18 años, como con el alcohol y el tabaco, porque es peligroso. La adicción es peligrosa, es necesario que los jóvenes se enteren”. Sin embargo no hay que confundir “el consumo terapéutico y el cannabis recreativo, porque no son sólo los jóvenes los que fuman cannabis. Hay un gran número de personas mayores, incluso de edad muy avanzada, que consumen cannabis”, añadió.

Bennahmias no sólo forma parte de las 150 personalidades marsellesas que firmaron un manifiesto el pasado 8 de enero por la legalización, sino que durante el debate reconoció que “a veces lo hago” cuando la periodista moderadora insinuó que no iban a preguntar a los candidatos si habían consumido. A las risas un poco incómodas que generó su comentario respondió con un divertido “esta tarde no”, para tranquilizar a sus nerviosos interlocutores.

A pesar de que el tema ha vuelto a estar en la agenda para las próximas elecciones presidenciales (23  abril y 7 de mayo), la mayoría de los equipos de campaña todavía no tienen un plan de acción detallado para producir a gran escala marihuana destinada al consumo francés. Cada cual busca recetas donde puede: en el informe del think-tank Terra Nova (próximo a la izquierda francesa), en otros países como Uruguay o Canadá, o en la propia experiencia francesa con la filial del tabaco. “De la misma manera que éramos hace algunos años un productor importante de tabaco, deseamos implantar un sector agrícola francés del cannabis supervisado por el Estado”, explica el diputado Alexis Bachelay, portavoz de Benoît Hamon, a Franceinfo.

Por su parte, Jean-Luc Mélenchon prefiere que el Estado supervise directamente las plantaciones de cannabis. “Nuestra filosofía es la de un proteccionismo solidario: la producción de cannabis sería encuadrada por una empresa pública “, detalla Clemencia Movire, corresponsable del trabajo programático del movimiento Francia Insumisa. Entre las inspiraciones del candidato de izquierdas, Movire cita de buena gana el ejemplo de Uruguay, dónde una agencia gubernamental concede las licencias a los explotadores agrícolas que desean producir cannabis.

Jean-Luc Bennahmias prefiere apoyarse en el sector de cáñamo industrial existente, cuyo contenido en THC (la principal sustancia psicoactiva del cannabis) es casi nulo, para organizar la producción. “¡Es una planta extraordinaria, que necesita poca agua y que permite dos cosechas al año! Podemos además servirnos de ella para producir tejidos y materiales de aislamiento para el sector de la construcción”, puntualiza el representante del Frente Democrático.

La mayoría de los candidatos defiende que para abastecerse de cannabis, los consumidores podrían a priori cultivar sus propias plantas. A excepción del equipo de Jean-Luc Mélenchon – que señala que “todavía no han resuelto esta cuestión” – y del programa de Sylvia Pinel que no hace referencia al tema en su programa. En todos los casos, los candidatos que defienden esta salida insisten en que  esta autoproducción sería autorizada en cantidad muy limitada, con el fin de evitar una comercialización aparte del circuito legal.

El debate se hace más intenso, en cambio, cuando se trata de regular los lugares de venta del cannabis. Del lado de Benoît Hamon, parecen inclinarse por una distribución del cannabis vía una licencia que sería concedida -bajo condiciones- a los estanqueros “que serían favorables a ello porque sus rentas están bajando”. Jean-Luc Bennahmias insiste en disociar el cannabis terapéutico, que sería proporcionado con receta en farmacia, del “cannabis de ocio”, que sería vendido en estancos o en comercios específicos.

En el equipo de Jean-Luc Mélenchon, en cambio, consideran “ilógico” concederles a los estanqueros la posibilidad de vender marihuana made in Francia. “Sabemos que el cannabis constituye un puente bastante inmediato hacia el consumo de tabaco, contra el cual deseamos luchar. Nos parece importante separar los dos”, precisa Clemencia Movire, que preconiza la creación de cannabistrots “basados en el modelo de coffee shops holandés en los cuales el consumo de cigarrillos estaría prohibido”.

Todos los candidatos partidarios de la legalización del cannabis se declaran a favor de la implantación de una reglamentación específica en cuanto a la calidad de los productos que se pondrían a la venta. La preocupación se centra sobre todo en la resina de cannabis, a la cual se le añaden en ocasiones productos nocivos. “La idea es no proponer productos mezclados, como existe con demasiada frecuencia en la actualidad”, confirma a Franceinfo Verónica Massonneau, directora de campaña de François de Rugy, el cual se decanta por una “experimentación” temporal de la legalización.

La fijación por ley de una dosificación máxima en THC también genera casi la unanimidad. Entre todos los candidatos interrogados por Franceinfo, solo Jean-Luc Bennahmias se opone. “Estoy a favor de una sociedad de la responsabilidad, no de la prohibición. Creo por otra parte, que la gente no tiene ganas de productos demasiado fuertes: ¡si decido beber un vaso de vodka, escogeré uno de 30 ° y no de 75°!”.

Todos los candidatos interrogados también prometen una campaña de prevención importante respecto a los riesgos del cannabis, así como una legislación inspirada en la vigente para el tabaco. La venta estaría totalmente prohibida a los menores, así como el consumo en lugares públicos. “También queremos prohibir la venta de alcohol en los lugares de venta y de consumo que serían creados, particularmente debido a los riesgos para la seguridad vial”, precisan desde el equipo de campaña de Jean-Luc Mélenchon.

En cuanto a la estimación de lo que sería un “precio justo” de la marihuana vendida legalmente, tanto del lado de Benoît Hamon como de Jean-Luc Bennahmias, se pretende alinear los precios con los del mercado negro actual, con una tasación del cannabis calcada del modelo del tabaco. Para el movimiento Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, la reflexión va más allá: “Deseamos acabar con la economía subterránea gracias a los precios. La idea sería comenzar la comercialización con una tasación razonable para animar el sector legal, antes de aumentarlo progresivamente, como se hizo con el tabaco, con el fin de hacer bajar el consumo”.

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Kannabia accept no responsibility for any illegal use made by third parties of information published. The cultivation of cannabis for personal consumption is an activity subject to legal restrictions that vary from state to state. We recommend consultation of the legislation in force in your country of residence to avoid participation in any illegal activity.

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Kannabia Seeds Company vend à sa clientèle un produit de collection, un souvenir. Nous ne pouvons pas et nous ne devons pas donner de culture, donc notre produit n’est pas destiné à cette fin.

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