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Adiós a Mellow Yellow, el coffeeshop más antiguo de Holanda

Después de cincuenta años en activo cierra sus puertas el primer establecimiento que se atrevió a vender marihuana en Ámsterdam. Pero, ¿cómo ha llegado un lugar tan mítico como Mellow Yellow, a pesar de su popularidad, a este punto sin retorno? Las cosas están cambiando en la vieja Holanda. 

Mellow Yellow llamaba la atención por su fachada amarilla a rayas negras. No era raro tener que esperar turno para poder tomar algo o hacerlo entre una multitud de personas de todas las nacionalidades. Y no nos extraña, ¿cómo no va a ser un reclamo turístico fumar en el primer coffeeshop abierto de la historia, no solo de Países Bajos, sino de todo el mundo?  Las visitas eran constantes, aunque fuese para retratarse con su característico fondo amarillo canario.

Para ponernos en contexto tenemos que retroceder a la década de los 70, momento en el que comenzaron a hacerse populares los famosos coffeeshops neerlandeses. Tres años antes, en 1967, abrió sus puertas este establecimiento, ubicado entre los céntricos barrios de Jordaan y De Pijp. Su creador, Wernard Bruining, considerado uno de los pioneros del movimiento cannábico en Europa, aprovechó el vacío legal de la planta para ofrecerla entre sus productos. Los visitantes sabían que podían encontrar algo diferente entre sus paredes, gracias a su nombre en clave. Mellow Yellow está tomado prestado de la famosa canción del cantautor escocés psicodélico, Donovan, que hacía un guiño al consumo del cannabis, usando como lenguaje en código las hojas de plátano.

Sin embargo, medio siglo después de su época dorada, el año comenzaba con aires tristes. El primer día de 2017 las puertas del Mellow Yellow no abrieron y el cierre permanente de uno de los locales más míticos de la ciudad de los canales y los tulipanes daba titulares en periódicos de medio mundo. Su dueño, Johnny Petram, no pudo evitar que se le escaparan unas lágrimas. “He tratado de hacerlo lo mejor posible, pero es el peor día de mi vida”, declaraba en una entrevista con el diario inglés Telegraph. “He tenido aquí a israelíes y palestinos fumando juntos. Incluso personas que no fumaban venían a sacar fotos. Es parte de la historia de Ámsterdam”

¿Quién es culpable de tanta tragedia? Las nuevas decisiones políticas. Hace unos años, en 2012, entró en vigor una ley nacional que dio mucho que hablar. Básicamente prohibía la venta de marihuana a turistas extranjeros que no pudieran demostrar que vivían en Países Bajos. Así, y de un plumazo, limitaban el consumo a los ciudadanos neerlandeses y el sueño vacacional cannábico se difuminaba.

Esta norma no gustó mucho en algunas de sus ciudades y, a pesar de que se trata de un país muy pequeño, puso en discordia a los lugares más turísticos como Ámsterdam, que se negaron a seguirla, alegando que un enorme porcentaje de su turismo viene directamente de esa fuente, cosa que es cierta. ¿O acaso nos imaginamos ahora hordas de turistas yendo a Holanda solo para comprar tulipanes y queso? No es comparable, pero algo parecido encontramos en la actualidad con la situación en EEUU: mientras que la ley federal (nacional) dice que está prohibido vender marihuana en el país, la ley de cada estado la contradice. Para no tener que llevar a cabo la ley nacional, el ayuntamiento de Ámsterdam aprobó otra ley, que es la causante de que algunas cabezas hayan tenido que rodar. Finalmente, han podido mantener sus establecimientos abiertos al turismo, pero los coffeeshopsubicados a menos de 250 metros de un centro educativo han tenido que cerrar. “De esta manera podemos proteger los restantes 167 coffeeshops de Ámsterdam”, dijo el portavoz del alcalde Jasper Karman. 

Y en este grupo se encuentra Mellow Yellow, ubicado a 230 metros de una escuela de peluquería. Johnny Petram intentó luchar por la vía legal, alegando que los estudiantes de esta escuela tienen 18 años o más, pero finalmente no pudo hacer nada y tuvo que abandonar con la cabeza gacha porque no puede mantener un alquiler de 7.000 euros mensuales. Por ahora el mítico coffeeshop se despide de su ubicación actual, cerca del Museo de Heineken. Pero su propietario ya está estudiando un nuevo plan de viabilidad para abrir su local en otro establecimiento, aunque no sea tan mítico. 

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.

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Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.