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Entrevista a Pedro Mendoza, abogado especialista en Políticas de Drogas

Socio Fundador de Revista Cáñamo, el abogado Pedro Mendoza es, tal vez, uno de las profesionales con más experiencia en la ley 20.000, ley de drogas que rige actualmente en Chile. En el último año ha patrocinado a usuarios de cannabis injustamente acusados por cultivo ilícito y/o tráfico, teniendo grandes resultados; el 2016 será recordado como el año en que la justicia chilena profundiza el camino iniciado el 2015, reconociendo el derecho que le asiste a los ciudadanos chilenos de autocultivar el cannabis para su propio uso, sea este médico, recreativo o sacramental.

El caso más emblemático en el que le tocó participar como abogado defensor fue el de David Araya, ex carabinero (Policía Nacional de Chile) dado de baja de la institución tras ser acusado por microtráfico y cultivo ilícito de cannabis. Fue absuelto de manera unánime por el 4° Tribunal Oral en lo Penal de Santiago, al acreditar que el porte y cultivo de cannabis estaba destinado a la atención de su tratamiento médico. En este caso la perito química de la defensa fue la Directora Técnica de Fundación Daya, Alejandra Ahumada, en un trabajo colaborativo sostenido entre los representantes de ambas organizaciones en pos de la defensa de los usuarios.

El caso de Araya fue muy bullado; se trataba de una funcionario que, mientras cumplía sus labores como carabinero en San Felipe (ciudad a 100 kilómetros al norte de Santiago de Chile), cayó de una altura de 20 metros, sufriendo diversas fracturas, lo que dejó al afectado con dolores crónicos que trata con cannabis. “Lo importante es que el tribunal reconoció el uso de cannabis en un tratamiento médico, incluso tratándose de un uniformado”, comentó Mendoza sobre el caso. (Para conocer más sobre el caso, seguir este enlace).

Hablamos con él de la actualidad chilena.

F.D.- ¿Cuáles son las principales falencias (carencias) de la ley 20.000?

P.M.- Una de los principales problemas de la ley 20.000 es que es una normativa concebida para atacar la gran criminalidad organizada y que, sin embargo, en la práctica ha atacado principalmente a los usuarios, consumidores y pequeños traficantes, y por lo tanto ha generado un enorme despliegue de recursos por parte de los organismos del Estado, tanto de las policías como de los fiscales, jueces y defensores, por cantidades que son muy insignificantes.

El otro día escuchaba algunos comentarios del ministro Lamberto Cisternas (Ministro de la Corte Suprema de Chile) que señalaba que cerca del 80 por ciento de las causas eran por menos de 2 gramos, por lo tanto los problemas en discernir cuáles son los usuarios, cuáles son traficantes o qué procedimiento se va a llevar es una de las dificultades de la ley 20.000.

F.D.- ¿Cuáles serían las modificaciones urgentes que necesita la ley 20.000?

P.M.- Yo creo que más que un cambio en la normativa, sería un cambio en el reglamento de la ley 20.000. A mi parecer, el principal cambio que necesita es por un lado sacar el cannabis de la lista 1 en la que actualmente se encuentra, y por otro lado, el mismo reglamento podría regular de mejor manera qué es lo que se entiende por cultivo para consumo personal. Similar a lo que ocurrió en Colombia en que se señala que el cultivo sobre 20 plantas requiere una autorización de lo que sería en Chile el Servicio Agrícola y Ganadero.

F.D.- ¿Cuál crees tú que es la importancia de que el autocultivo en Chile sea legal?

P.M.- Yo creo que actualmente la importancia de la legalidad del autocultivo pasa por un tema de asegurar el legítimo ejercicio de los derechos de las personas que son usuarios, tanto recreativos como medicinales. En la situación actual, lo más probable es que si alguien es sorprendido con un cultivo para consumo personal, va a ser absuelto.

Pero lo importante sería evitar toda la humillación personal y familiar y todo el desgaste que genera un proceso por ley penal, con objeto que hubiera certeza y que las personas no pierdan eventualmente su cultivo y su cosecha. Ese me parece que es la principal importancia de un autocultivo regulado.

F.D.- ¿Cuáles son los principales problemas del prohibicionismo?

P.M.- El principal problema es que no ha funcionado, no ha sido eficaz, ha generado mercados negros, ha generado persecución en contra de usuarios. En cambio, un modelo basado en una regulación que sea más sensata parece lo más adecuado.

Ya lo hemos planteado en otras oportunidades en cuanto al tipo de legislación o regulación tendría que elaborarse en base a una escala racional, en la cual se incluyan las principales sustancias psicoactivas, desde el alcohol, tabaco, cafeína, cocaína, el cannabis. Eso sería un objetivo mucho más coherente de una política basada en la reducción de riesgos y daños más que una política prohibicionista.

F.D.- Los usuarios medicinales en Chile han tenido buenos resultados ante la justicia en 2016, ¿a qué se debe?

P.M.- Yo creo que tanto el 2015 como el 2016 han sido bastante positivos para los usuarios medicinales. La novedad del año 2016 ha sido la interposición de las acciones constitucionales de amparo, por ejemplo, que han sido acogidas por la Corte Suprema de Justicia, incluso asegurando para las personas que son cultivadores con fines medicinales o sus familiares que situaciones como las que han vivido en la que han sido allanados sus domicilios no se van a volver a repetir.

La Corte Suprema ha instruido a la Fiscalía para que inicie una investigación, porque considera que, eventualmente, puede ser delito la manera en que se hizo ingreso al domicilio, y por otro lado ha oficiado a las Policías (Carabineros de Chile y Policía de Investigaciones) con el objeto que no vuelvan a entrar al domicilio ni tampoco incautar las plantas.

Entonces desde ese punto de vista el respaldo que han tenido por parte de los tribunales superiores me parece que ha hecho que 2015 y 2016 sean años muy buenos.

F.D.- De manera personal, ¿te sientes a la vanguardia por lo que ha sucedido?

P.M.- No sé si en lo personal sentirme a la vanguardia, pero por el hecho de cooperar y colaborar con Fundación Daya y Mamá Cultiva, creo que sí hemos formado un gran equipo que ha podido lograr cambios y ha podido lograr sentencias favorables en los tribunales para los usuarios medicinales de cannabis y, desde ese punto de vista, tanto 2015 como 2016 me han dado grandes satisfacciones.

Por muchos años sentíamos el peso injusto de la ley sobre las personas consumidoras, el sufrimiento que generaba en sus familias que estuvieran privados de libertad por cultivar una planta sin ninguna intención de causarle daño a nadie. Y por eso, más que sentirme a la vanguardia, me siento parte de un equipo que ha ido generando y contribuyendo a que los tribunales acepten de la mejor manera tanto el uso recreativo como el uso medicinal, también con mi participación en Revista Cáñamo.

F.D.- ¿Cuál es el cambio que has visto en el tema cannabis en Chile? Esto, comparando hoy con el escenario hace 5 años.

P.M.- Uno de los cambios que he visto en el cannabis comparado hace 5 años es lo amplio y la acogida que ha tenido por parte de gente mayor, así como también respecto al tratamiento a menores que pueden obtener beneficios con el uso de los extractos de la planta. Gracias a eso, se ha logrado una buena acogida por parte de personas que antes eran completamente detractores del uso de la planta.

Para muchos que pensaban que el uso medicinal era sólo una farsa y que pretendía justificar el uso recreativo ya hay bastante conocimiento por parte de la población que, efectivamente, la planta cuenta con un potencial terapéutico enorme y que es un recurso que había estado muy limitado por todo el sistema prohibicionista.

Ese es el gran cambio, creo yo, de cómo se ha ampliado el abanico de los usuarios y posibles beneficiados gracias al cannabis.

F.D.- ¿Cómo ves el tema del cannabis medicinal en los próximos 5 años?

P.M.- En los próximos 5 años espero ver que las personas ya puedan cultivar tranquilas en sus casas. Que quienes no tengan la posibilidad de cultivar en sus casas puedan pertenecer a asociaciones de cultivadores, por ejemplo, o que puedan adquirir un medicamento de buena calidad y a bajo costo en dispensarios que se creen con esa finalidad, más que por el lado de la existencia de productos farmacéuticos de alto costo.

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.

Comentarios

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.