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Floyd Landis: De cómo la marihuana le ayudó a salir de la depresión y el alcoholismo

En una entrevista publicada el pasado viernes 9 de diciembre por L’Équipe Magazine el ciclista americano vencedor del Tour de Francia en 2006, cuenta cómo la marihuana le ayudó a salir de la depresión y el alcoholismo en los que se sumió tras la nulidad de su triunfo por dopaje. Más aún, ha creado su propia marca de productos cannábicos “Floyd’s of Leadville” en Colorado, donde el uso medicinal y recreativo de la planta son completamente legales.

Diez años han pasado desde que Floyd Landis alcanzara el cielo del ciclismo al proclamarse campeón del Tour de Francia en el verano de 2006. Seis días después de su gesta, un test de dopaje positivo le arrancó de la gloria y le envió al infierno de la deshonra, al ser el primer vencedor de la historia de la competición francesa en ser descalificado. Sin embargo, su vida ya había dado un giro sin retorno unos meses antes cuando sufrió un accidente que le obligó a llevar una prótesis de cadera a los 31 años.

“Dos semanas después de mi primera operación de cadera, estaba volando hacia Europa para seguir corriendo con mi equipo. Para controlar y mitigar el dolor empecé a tomar opiáceos y potentes medicinas con numerosos efectos secundarios. Después de mi descalificación del Tour de Francia 2006 y la consiguiente prohibición de participar en el ciclismo profesional, comencé a refugiarme en los opiáceos, no sólo para aliviar el dolor, sino como un modo de escapar a mi depresión”. Ahora es capaz de contarlo, con la perspectiva que dan los años, y lo hace primero con su propia firma, en la página web de su nueva empresa: Floyd’s of Leadville (FOL).

El cambio de dirección en la carrera de Landis ha llamado la atención de los medios europeos que no tardaron en hacerse eco de la entrevista publicada por L’Équipe Magazine (Francia) el pasado viernes 9 de diciembre. El periodista Gilles Simon se trasladó hasta su casa en Denver (Colorado), dónde el antiguo ciclista se ha reconvertido al comercio del cannabis. “Sí ya sé, el titular es fácil: después del dopaje, la droga”, concede riéndose Landis consciente de los comentarios que su nueva ocupación iban a generar en los medios de comunicación.

A pesar de la ligereza con la que el tema ha sido difundido, para el ex deportista se trata de un asunto muy serio. Se trata, nada más y nada menos, de recuperar la alegría de vivir y la libertad. Así lo explica en su web: “Como residente en Colorado descubrí el cannabis como un modo de adaptar mi gestión del dolor y tomar el mando de mi vida. Pronto dejé de ser dependiente del hábito de tomar píldoras, con todos sus efectos negativos sobre mi salud. De hecho descubrí muchos efectos positivos en el cannabis: ya no sentía dolor y, por primera vez en mucho tiempo, comencé a sentirme feliz”.

Sin embargo, la felicidad vende menos periódicos que la polémica (o eso parecen creer muchos periodistas y sus directivos) por lo que las preguntas sobre el dopaje, su enfrentamiento con Lance Armstrong y la aficción de Landis por el whisky y las drogas ocupan la mayor parte de la entrevista publicada por L’Équipe. Citada a su vez por decenas de medios de comunicación franceses, españoles, italianos…

“En el período que siguió al Tour 2006, no tuve tiempo de sentarme y reflexionar. Solo quería continuar corriendo y, para poder hacerlo, debía hacer el paripé. Negar el dopaje. El ciclismo es una adicción, y es duro decirse que ya no podrás hacerlo más. Había decidido luchar, como en una carrera. Me habían controlado positivo a la testosterona (sintética). Voy decirle algo: me tragué bastantes cosas ilegales, hice curas de EPO, transfusiones de sangre y los controles jamás revelaron nada. Y ahí apareció la testosterona, siendo que jamás la tomé. Espero que hoy los atletas tengan derecho a mejores controles…” confiesa el ex deportista a L’Équipe.

Cuando el periodista evoca la política antidopaje, Landis se echa a reír: “puedo garantizarle que ningún atleta tiene confianza en este sistema. Pero nadie quiere decirlo por miedo de lo que podría pasarle. Porque el que se atreve puede encontrarse con un control positivo en seis meses… Es una mafia, exactamente como el CIO. De todos modos, el deporte jamás será limpio y los tipos que toman productos irán siempre un paso por delante. Mire a Michele Ferrari (el médico italiano que organizó el dopaje de Landis y de Armstrong, hoy suspendido de por vida), es el mejor, el más inteligente. Cuando corría, era el tío al que había que dirigirse: tenía todas las informaciones y las conexiones con los laboratorios del AMA. Hasta le compraba productos al tipo que se ocupaba del laboratorio de Madrid, que los recibía para probarlos y nos los enviaba. Ferrari es un genio. Oh, espere… Posiblemente Sky tiene alguien mejor todavía. Pero esto usted, no va a atreverse a publicarlo”.

De la época en la que residía en Gerona (España) y corría para US Postal, Landis recuerda: “El médico era Luis Del Moral, español, pero obtenía la inmensa mayoría de sus informaciones de Ferrari. En la época, en España, bajabas a la farmacia, el tipo te mostraba un libro grueso como un anuario, con todos los productos posibles y tomabas lo que querías, todo lo que querías. Eso posiblemente cambió después, pero esto funcionaba así cuando yo estaba allí”.

A sus 41 años, Floyd Landis ha borrado el deporte de su vida. No conserva nada de sus años de ciclista. “Lo he dado todo, bicicletas, maillots… Ah no –se interrumpe–  tengo tres maillots amarillos en alguna parte en mi casa. Pero son los de Lance (Armstrong), con “Thank you” escrito en ellos. Creo que ahora ya no me va a volver a dar uno, así que será mejor que los guarde como un tesoro”, responde medio en broma medio en serio.

Ahora se dedica íntegramente a su marca de productos cannábicos que lleva por nombre Floyd’s of Leadville, en honor a la pequeña ciudad de 2.700 habitantes donde ha instalado su empresa, a más de 3.000 m de altitud. Desde 2009, el estado de Colorado permite el uso terapéutico de la marihuana. A partir del 1 de enero de 2014 se despenaliza también el consumo recreativo. Eso sí, la venta de cannabis y de sus productos derivados está estrictamente regulada y controlada por las autoridades aunque no deja de ser un negocio en plena expansión en los Estados Unidos.


Una de las 8 tiendas que vende productos FOL.

“Aquí, hacemos el aceite para los vaporizadores, cartuchos, lociones, parches”, comenta el antiguo corredor de Phonak mostrando a L’Équipe los pasillos de la empresa KGN, una de las subcontratas de Floyd’s of Leadville, la sociedad de Landis. “Tengo cerca de veinticinco tipos de productos en mi gama para ayudar a curar inflamaciones, insomnio, síntomas psiquiátricos o la melancolía”. El vivero del que se surte se llama TRU cannabis y, entre los cerca de 3.500 pies de marihuana, posa orgulloso el ex deportista ataviado con una de sus camisetas. La ropa imitando el uniforme de los ciclistas con el logo de Floyd’s of Leadville se ha vuelto otra rentable línea de negocio para Landis y su equipo. Sus productos se venden en ocho tiendas repartidas por todo el estado de Colorado.


El director comercial de la marca participando en una carrera.

 

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.

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Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.