Renata sufre epilepsia refractaria. El cannabis ha mejorado su calidad de vida

Renata sufre epilepsia refractaria. El cannabis ha mejorado su calidad de vida

Por: Fundacion Daya Activismo

Renata Gómez Henríquez tiene sólo un año y tres meses (septiembre 2016). Oriunda de Antofagasta (distante a más de 1.400 kilómetros al norte de Santiago de Chile, en pleno Desierto de Atacama), sufre, entre otras patologías, de epilepsia refractaria. “Venía con problemas desde el embarazo”, asegura su padre, Héctor Gómez. Una vez Renata nació, estuvo las primeras tres semanas de su vida internada en la Unidad de Cuidados Intensivos.

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En ese tiempo, a Renata le realizaron estudios en profundidad, ya que las convulsiones empezaron incluso antes de cumplir una semana. “Los médicos le recetaron tres medicamentos, y con ninguno tuvo un efecto realmente positivo”, comenta Héctor.

Cuando Renata tenía cerca de cinco meses de vida, Héctor y su pareja, Katherine Henríquez, dieron con un vídeo acerca de un paciente de Fundación Daya, en el que contaba acerca de los muy buenos resultados del uso medicinal del cannabis. “Entré a la página, busqué, envié correo a Fundación Daya y MamáCultiva”, comenta Héctor. “Además, llegué al Facebook de Fundación Daya Calama (distante a 220 kilómetros de Antofagasta), quienes me dieron un contacto en Antofagasta.”

El contacto era de Francisco Tapia, uno de los precursores de Fundación Daya Antofagasta, con quien tuvieron la primera entrevista. “Con Francisco conocimos el proyecto y el proceso de autocultivo de cannabis para tratar a Renata, y si bien teníamos cierto prejuicio, decidimos hacerlo, porque por los hijos hacemos cualquier cosa”, indica Héctor.

Francisco Tapia les habló sobre el uso del aceite de cannabis y además les enseñó cómo fabricar la medicina para su hija. “Le empezamos a dar y tuvo un efecto inmediato”, cuenta el padre de Renata. El efecto inmediato fue que, de no dormir, Renata pasó a hacerlo sin grandes problemas, mejorando considerablemente su calidad de vida y también la la familia.

La familia de Katherine y Héctor se mostraron bastante escépticos en un principio, pero al poco andar se dieron cuenta de los beneficios que obtiene Renata con el cannabis medicinal, y entendieron así que se trata de una medicina importante. “Es más, ahora el cultivo lo tengo en la casa de mis padres”, añade Héctor.

F.D. – ¿Qué les dirías a las personas que no creen en esta terapia?

H.G. – Yo les diría que dejen de lado los prejuicios. El mundo del cannabis, lamentablemente, está gobernado por muchos prejuicios, pero una vez que uno conoce los beneficios, se da cuenta que no es como muchos creen. No podemos negar la salud a las personas, y si la encuentran con el cannabis, hay que respetarlo. No podemos basarnos en los prejuicios, y hay que leer la base científica. Y no sólo eso, sino también pensar en el impacto real de las personas que usan el cannabis medicinal.

* Vídeo realizado por equipo de Fundación Daya Antofagasta.

 

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