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Appel 18 joint Francia: 40 años de inmovilismo

En 2016 se cumplían 40 años de la publicación del manifiesto “L’Appel du 18 joint”, que reunió bajo la misma causa -la despenalización total del cannabis- a 149 representantes de la sociedad civil de muy distinta procedencia y con un alto poder mediático como Bernard Kouchner, Bernadette Lafont, Moebius, Gotlib, Maxime Le Forestier, Isabelle Huppert, Edgard Morin, Jean-Pierre Kalfon, Bertrand Tavernier, André Glucksmann o Philippe Sollers, entre muchos otros. 

¿Se imaginan a Audrey Tautou, Jean Dujardin, Luc Besson, Michel Hoeullebecq o Jean-Luc Nancy firmando hoy un documento publicado en un periódico de tirada nacional en el que admiten consumir marihuana y su intención de seguir haciéndolo a pesar de la prohibición a la que está sujeta esta planta en Francia? Impensable, ¿verdad? Pues algo muy parecido sucedió un 18 de junio de 1976 cuando el manifiesto titulado “L’Appel du 18 joint” (La llamada del 18 de junio/porroi) apareció publicado en Libération. Desconozco si las muy famosas personalidades citadas al comienzo de este párrafo consumen o defienden el consumo de cannabis pero si de algo estoy convencida es de que en el contexto actual, sería prácticamente imposible reunir a casi 150 personalidades de tal relevancia para que pusieran su firma en una apología de este tipo. Y mucho más difícil sería encontrar un periódico que se atreviera a publicarlo.

Cuarenta años han pasado desde aquella carta abierta en la que médicos, intelectuales, actores, científicos, pensadores, artistas, músicos, abogados, periodistas, etc. reclamaban “la despenalización total del cannabis, de su uso, su posesión, su cultura (autoproducción) o su introducción en el territorio francés en cantidades de consumo corriente”. Sus argumentos eran de peso y su intención de “poner fin a una situación absurda” también. Sin embargo, cuatro acabamos de estrenar el año 2017, la situación que describen no ha mejorado sino que se ha recrudecido y el objetivo de abrir un debate que rompa con “el silencio hipócrita” en el que vive la sociedad francesa está quizás más lejos incluso que hace cuatro décadas.

“En numerosos países ya -los Estados Unidos (California, Oregon, Alaska), Países Bajos, Canadá-, la legislación sobre el cannabis ha sido suavizada considerablemente”. A los estados citados en este texto de 1976 se añadirían hoy la gran mayoría de socios europeos, con la excepción de Francia, y numerosos países del otro lado del atlántico. Sin embargo, “en Francia, continuamos manteniendo la confusión entre drogas duras y drogas blandas, grandes traficantes, pequeños intermediarios y simples usuarios”. La frase es de hace cuarenta años, pero la amalgama y sus consecuencias siguen sin haber sido modificadas en la legislación gala.

De ahí el enorme interés que conserva este documento. Por un lado, pone de relieve el cambio generacional que ha sufrido la sociedad francesa ya que una gran parte de los firmantes pertenece a la generación del baby boom, marcada por los contestatarios años 60. Por otro, este texto refleja una época – la de los años 70 y 80- en la que la esfera de lo íntimo y las prácticas de orden privado no sólo se ven reflejadas en demandas sociales sino que invisten el campo político en sentido amplio. En el período post-progre del 68, la escalada en el uso de la heroína y las primeras defunciones por sobredosis motivaron la elaboración de una ley muy represiva. El consumo de cannabis era marginal en la época, pero vivió un increíble progreso en todos los medios de la sociedad francesa. El tráfico explota en ciertos suburbios, y con él la economía paralela, los ajustes de cuentas, la criminalidad.

De ahí que el debate sobre la necesaria revisión y modificación de la legislación vuelva a resurgir periódicamente, sobre todo en periodos de campaña electoral. La controversia es casi tan antigua como la ley francesa sobre la droga, que data del 31 de diciembre de 1970 (votada un 31 de diciembre a pocas horas de Nochevieja, para que se hagan una idea de la afluencia) y castiga sin distinción el uso y el tráfico de toda sustancia ilícita. Entramos en año de elecciones presidenciales (previstas para el 23 de abril y el 7 de mayo de 2017) y el miedo a desagradar a la opinión pública y perder votos paraliza a la mayoría de candidatos. La frase del actual primer ministro francés Manuel Valls resume bien la paradoja francesa “podemos debatir sobre ello, pero el debate está cerrado”.

La asociación francesa CIRC volverá a llamar este 18 de junio a los defensores de la despenalización a tomar las calles y reclamar el fin de esta situación absurda, como lo lleva haciendo cada año desde 1976. Como cada año, no veremos a la cabeza de la manifestación a periodistas, científicos, médicos, abogados, actores, cantantes, escritores franceses de renombre… sino a los militantes de ayer y de hoy que no dan la batalla de la legalización por perdida.


http://18joint.fr/

Traducción del texto original publicado el 18 de junio de 1976 en el periódico Libération:

“LA LLAMADA DEL 18 DE JUNIO / PORRO”

Cigarrillos, pastis, aspirina, café, carne roja, calmantes forman parte de nuestra vida cotidiana. En cambio, un simple “porro” de cannabis (bajo sus diferentes formas: marihuana, hachís, kif, aceite) puede conducirle en prisión o a la consulta de un psiquiatra.

Decenas de documentos oficiales (particularmente los informes Guardia en los Estados Unidos, Wootton en Gran Bretaña, Dain en Canadá) demostraron que el cannabis no engendraba ninguna dependencia física, contrariamente a las drogas llamadas “duras” tales como la heroína, o el tabaco y el alcohol, y que no tiene ningún efecto nocivo comparable (“ni siquiera una bronquitis, salvo entre los grandes fumadores”, escribió en los Estados Unidos el director del Instituto Nacional contra el abuso de las drogas). El contenido de estos documentos jamás ha sido puesto en conocimiento del público francés, preferimos dejar a la gran prensa promover campañas de intoxicación fundadas en mentiras ineptas.

En numerosos países ya -los Estados Unidos (California, Oregon, Alaska), Países Bajos, Canadá-, la legislación sobre el cannabis ha sido suavizada considerablemente. En Francia, continuamos manteniendo la confusión entre drogas duras y drogas blandas, grandes traficantes, pequeños intermediarios y simples usuarios. Esto permite mantener y reforzar una represión cada vez más pesada: desde 1969, la policía puede entrar en casa de cualquiera, sin orden judicial, a cualquier hora del día o de noche, bajo el pretexto de buscar droga. Esto permite detenciones masivas de jóvenes y batidas policiales. Esto sirve para justificar la detención de centenas de personas, pequeños revendedores o fumadores de cannabis, cuando todo el mundo sabe que los peces gordos de la heroína están libres. Estos encarcelamientos, por supuesto, son selectivos y golpean en prioridad a la juventud, sobre todo a la juventud obrera y a los inmigrantes, particularmente en las regionesii.

Sin embargo, millares y millares de personas fuman cannabis hoy en Francia, en los periódicos, los institutos, las facultades, las oficinas, las fábricas, los ministerios, los cuarteles, los conciertos, los congresos políticos, en su casa, en la calle. Todo el mundo lo sabe. Para romper este silencio hipócrita declaramos públicamente haber fumado cannabis en ocasiones diversas y tener, eventualmente, la intención de reincidir. Todos nosotros consideramos inadmisible toda forma de represión individual, sometida al arbitrario policial, y apoyamos activamente a los que sean víctimas. Pedimos que sean tomadas las siguientes medidas: despenalización total del cannabis, de su uso, su posesión, su cultura (autoproducción) o su introducción en el territorio francés en cantidades de consumo corriente. 

Apertura de centros de información sobre las sustancias psicotrópicas, en orden alfabético: alcohol, cannabis, cocaína, heroína, LSD, medicinas, tabaco, etc.

No tenemos un interés particular ni en la legalización de la marihuana, ni en su comercialización. Si los trusts de porros se apoderan de eso, es una cuestión de sociedad. Este texto no es una llamada al consumo. Pretende solamente poner fin a una situación absurda”.

Firmantes:
Abrahams Jean-Jacques, Annabel, Areski, Dr Atlan H., Alessandrini Paul, Alessandrini Marjorie, Arietta Adolfo, Anquetil Gilles, Backman René, Bourgeade Pierre, Béranger François, Berger Claude, Bizot Jean-François, Baratier Jacques, Bastide Jean-Pierre, Bouteille Romain, Bardet Vincent, Bodevent Jean-Louis, Barouh Pierre, Bost Jacques-Laurent, Bok Philippe (médecin), Colombel Jeannette, Coste Patricia, Chesneaux Jean, Copi, Clémenti Pierre, Castagnet Paul, Copferman Emile, Carpentier Jean (médecin), Cahiers du cinéma, Calvet Louis-Jean, Cullaz Maurice, Deleuze Gilles, Duits Charles, Dollé Jean-Paul, Dupré Jean-Louis, Dubois Bernard, Davezies René, Devy Michel, Dachy Marc, Dautin Yvon, Delessert Philippe, Dosse Roger, Druillet Philippe, Dietlin Eric, Dubenton Anne, Erlinguer Serge (médecin), Fromanger Gérard, Font Patrick, Ferré René, de Fréminville Bernard (médecin), Fluence, Fourastié Philippe, Glucksmann André, Grasset Jean-Baptiste, Geismar Alain, Guattari Félix, Gotlib, Gébé, Gir Moebius, Haines Jim, Held Jean-Francis, Houdart Blandine, Huppert Isabelle, Isserman Dominique, Ithurriaque Jean (médecin), Jaubert Alain, Jacquot Benoît, Kalfon Jean-Pierre, Kouchner Bernard (médecin), Karsenty Serge, Kan Alain, Levy-Leblond Jean-Marc, Levy-Leblond Elisabeth (médecin), Le Forestier Maxime, Landau Maria (médecin), Letté Jean-Paul, Lyotard Jean-François, Lauten Elodie, Lacroix Hugo, Levaillant Yvon, Lagrange Valérie, Laperrousaz Jérôme, Lafont Bernadette, Leclerc Henri (avocat), Mandryka, Mallerin Daniel, Marc’O, Matricon, Mercadet Léon, Matzis Costas, Meunier Jean-Louis, Magny Colette, Muchnik Nicole, Morello Dominique, Maulineux Maud, Mercanton Isabelle, Morin Edgar, Manceaux Michèle, Mémmi Michael, Merleau-Ponty (avocate), Negroni François, Najman C., Nicoulaud Gilles, Oswald P.-J., Oswald Hélène, Ogier Bulle, Orla, Pinhas Richard, Pleyney Marcellin, Pradalié Philippe, Pasquet Sylvaine, Rauch Alain, Revault d’Allonnes, Reed Will, Renault Philippe, Rouzaud Jean, Ribbes Jean-Paul, Rochefort Christiane, Roche Denis, Raguenès Jean, Righini Marielle, Rosso Serge-Bruno, Richard Jean-Vincent, Sollers Philippe, Saint-James Daniel, Sarduy Severo, Sery Patrick, Samuel Laurent, Savary Jérôme, Simmonet Dominique, Szejer Myriam (médecin), Tavernier B., Timsit (avocat), Topor, Tobias, Thérame Victoria, Verlhomme Hugo, Vannoni Patrice, Varela José, Van Eersel Patrice, Vasca Jean, Verdier Joan Pau, Val Philippe, Yelnik Jean-Benoît, Zouzou, France Léa, Sami Ayari, Châtelet François.

i“Joint” es la denominación coloquial francesa para “porro” pero en este caso está usado como un juego de palabras entre el mes de junio, fecha en la que se publicó el documento. Desde entonces, todos los 18 de junio los militantes pro-legalización convocan a los franceses a manifestarse en las calles a favor de la despenalización.

iiSe refiere a las zonas fuera de la región metropolitana donde reside la capital francesa.

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.

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