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“Aquí huele a dinero”, la experiencia de una española manicurando marihuana

Han pasado varios años desde que Phoenix emprendió un viaje de tres meses por EEUU y Centro América en furgoneta. Antes de comenzar este periplo solo tenía dos cosas claras, que comenzaría su trayectoria en Nueva York y que el último destino sería Costa Rica. Los kilómetros entre inicio y final desencadenarían el resto de aventuras. Una de ellas: acabar manicurando marihuana en el Condado de Humboldt. 

Phoenix es el nombre falso que la protagonista de nuestra historia eligió para que la identificaran mientras hacía trimming en California. “Te pones un seudónimo para la pegatina que irá en la bolsa donde vas depositando tus cogollos de marihuana. Es más fácil para contabilizar lo que tienen que pagarte y así, si viene la policía, no pueden identificarte”. 

El objetivo era viajar por algunas ciudades de EEUU, pasando por Centro América, hasta llegar a Costa Rica. Viajaba con su ahora ex pareja y, aunque no iban buscando nada concreto, ya habían escuchado historias sobre el manicurado de cannabis. “Yo ya tenía la información del boca a boca, de la gente, leyendas urbanas. Una amiga me comentó la idea del trimming, que es como lo llaman, “trimmear”. Ella hizo lo mismo que yo, viajar en furgo, e incluso consiguió una Green Card falsa para poder trabajar allí”.

Primer objetivo: conseguir una furgoneta

“Mi experiencia es muy happy”, me advierte, “he escuchado historias muy oscuras, pero yo suelo tener suerte cuando viajo”, me explica sonriente. Phoenix me cuenta su aventura americana mientras tomamos algo en una terraza en algún lugar del sur. “De Nueva York, volamos a Colorado. Viajaba con mi ex, que estudió allí y fuimos a visitar a unos amigos. A través de ellos conseguimos la furgoneta para recorrer el país por 1.500 dólares, muy baratita. Aunque dicen que es complicado si no eres residente, para nosotros el tema burocrático fue fácil, porque él conservaba su identificación. Así empezó nuestra aventura en carretera”. 

“De Colorado fuimos para Utah y de ahí a Nevada. Nuestro objetivo siguiente era California. En total fueron tres meses, que es lo que dura el visado. No tienes posibilidad de trabajar porque necesitas la Green Card, que es muy difícil de conseguir. Mientras viajábamos seguí en contacto con otros amigos europeos con los que había coincidido en Australia. Me contaron por Facebook que estaban en el sur de California trimmeando. Yo estaba sorprendida de que me lo dijeran por esa vía, porque lo veía como algo muy tabú”.

Manicurar marihuana es un trabajo de temporadas, como recoger fruta o hacer la vendimia. Mucha gente utiliza este tipo de empleos para recorrer mundo. Consiguen dinero y siguen viajando. Desde hace algunos años se ha convertido en un empleo muy demandado por personas de todos los países, ya que se gana bastante en poco tiempo y para muchos es un sueño trabajar rodeados de cannabis. Pero lograr dar con una de estas granjas perdidas en el bosque no es tan fácil como aplicar a un puesto de trabajo mediante un portal web o hacer una llamada telefónica. La suerte, los contactos y la intuición son mejores herramientas en este caso.

“En California era muy fácil que te la recetaran [marihuana] si decías que tenías alguna dolencia”

“En Colorado es legal comprar marihuana en los dispensarios. Pero todo es más implícito. Entras en la tienda y todo es muy lindo”, continúa Phoenix. “Te explican un poco qué variedades tienen y cuáles son sus efectos. Pero una vez que sales tienes que consumirla en tu casa y cerrar las persianas para que no vean desde fuera que estás consumiendo. En California es más abierto y social. Y eso que cuando yo estuve allí aún no era legal su uso recreativo, pero era muy fácil que te la recetaran si decías que tenías alguna dolencia”. 

Te pago con cogollos de marihuana

Nada más llegar a California, Phoenix y su pareja pararon en una gasolinera en Eureka, un pueblo del Condado de Humboldt, que pertenece al llamado Triángulo de la Esmeralda, conocido con ese nombre desde la década de los 60 por ser un área donde se cultiva cannabis. “Nada más llegar, unos chicos se acercaron al coche y nos preguntaron que si queríamos marihuana. Mi ex pareja lo flipó porque necesita el THC para vivir. Nos ofrecieron yerba porque no tenían dinero para echar gasolina. Lo que tenían era un montón de marihuana. Les dimos 20 dólares y empezaron a tirarnos cogollos desde un frasco de vidrio al coche. Y nosotros empezamos a recoger la yerba como quien recoge caramelos. Ese fue nuestro primer contacto con la marihuana en California”. 

Había algo en el ambiente que pronosticaba que se acercaban a uno de los puntos más excitantes de su viaje. “Para mí era una aventura, vivir una experiencia nueva. Sentía curiosidad, intriga. No lo hacía por motivos económicos, pero también íbamos con un budget (presupuesto) muy bajo y nos iba a ayudar bastante en el viaje, ya que el dinero se estaba gastando muy rápido. Todo el mundo me había contado qué era eso de manicurar, pero yo lo quería ver con mis propios ojos”.

Dormir en cines para descansar

Pronto se hicieron con los trucos de vivir en el camino. “Solía ir a los cines de carretera a dormir y descansar porque la furgoneta era muy incómoda. Y en uno de ellos le dije a mi ex: ‘Aquí huele a dinero’. Empezamos a preguntar, a indagar. Fuimos a un centro comercial para conectarnos a Internet y cargar los teléfonos móviles y ordenadores. Me senté en un sitio y de repente me di cuenta de que estaba rodeada de vagabundos. Uno de ellos nos dijo el nombre del pueblito al que teníamos que ir”.

“‘Estamos viajando y queremos trabajar’, esas son las palabras mágicas para que la gente sepa qué tipo de trabajo estás buscando”

Quiero manicurar cogollos de marihuana. ¿Cómo se plantea esta pregunta con naturalidad? “Nosotros decíamos ‘estamos viajando y queremos trabajar’, esas son las palabras mágicas para que la gente sepa qué tipo de trabajo estás buscando. Fuimos al pueblo y había mucho movimiento de gente joven y mochileros. Preguntamos y nos dijeron que se estaba acabando la temporada. La gente no nos daba mucha información. Nos dividíamos y preguntábamos. Unos chicos le respondieron muy mal a mi ex. Hasta que fuimos a una cafetería y encontramos a un chico rastas que nos lo contó todo”.

Dirección Fortuna

Phoenix me cuenta que acordaron que se acercaría ella, porque una chica da más confianza. El chico rastas resultó ser muy amable y le contó todo lo que necesitaba saber sobre el trabajo del manicurado. “Me dijo el número de la carretera. Teníamos que ir dirección Fortuna. Me explicó que se trataba de una carretera muy estrecha de doble sentido, con muchas curvas y sin quitamiedos, así que acojonaba bastante. Me dijo que no íbamos a ver nada hasta después de horas de camino, pasarían muchos kilómetros hasta llegar al pueblo. Lo único que había era una gasolinera, una hamburguesería y un barecito. Nos dijo que teníamos que ir a la gasolinera y esperar, que la gente iba a venir a nosotros”. 

“Vimos a mucha gente joven con botas impermeables llenas de barro. Estaban comprando cerveza, comida y echando gasolina. Nos miraban, pero nadie decía nada. Decidimos ir a la hamburguesería a comer y tomar algo en el bar. Si nadie nos ofrecía trabajo allí, al menos podríamos dormir en la furgo esa noche porque bajar esa carretera tan acojonante bebidos no era el mejor plan”. 

La noche fue pasando en aquel bar de carretera de la California profunda. Algunos jugaban al billar, otros echaban monedas a las típicas máquinas de música y pedían una canción. Después de tres pintas de cerveza Phoenix y su chico decidieron retirarse. Justo en ese momento unos chicos muy jóvenes que jugaban los dados en la barra les invitaron a jugar. Ese fue su primer acercamiento con el que iba a ser su jefe. En torno a las 12 de la noche les preguntó si querían trabajar y, como en las películas, salieron corriendo del bar, cogieron sus coches y partieron hacia algún lugar del bosque. 

La buena fama de currantes de los españoles

“Ellos estaban acostumbrados a ir por esas carreteras e iban un poco como locos, pero nosotros no conocíamos la carretera y habíamos bebido. Fue un poco raro y arriesgado, ahora que lo pienso con distancia. Llegamos a la nada, ponía ‘fábrica de cemento’ en el terreno. Era de noche, solo se veía una carpa blanca iluminada por dentro porque había gente. Esos días había estado lloviendo y yo me resbalaba en el barro, no tenía ropa equipada para estar ahí. Cuando abrieron esta carpa estaba todo lleno de catalanes. Las sillas tenían posa-vasos. Estaban escuchando música y manicurando los cogollos de marihuana. Tenían una bandejita, unas tijeras y una bolsita de plástico colgada de uno de los lados de la silla”. ¿Cuál fue el primer estímulo de estar allí? “Al principio huele muchísimo, aunque ya después te acostumbras. Yo al principio miraba cómo lo hacían los demás. Ves que entre ellos tienen también su competencia para ver quién manicura mejor. Cuanto más rápido cortes y más horas le dediques, más beneficio económico para ti”.

“Acabamos tantos españoles en el mismo sitio porque tenemos buena fama, somos currantes”

En la sala había cientos de cogollos de marihuana distribuidos en palets. Tenían dos variedades, una más pesada y compacta, y por lo tanto más sencilla de manicurar porque llenaba la bolsa más rápidamente. Y otra más ligera y más complicada de trabajar. Trimmear consiste en llenar una bolsa hasta que pesa 450 gramos más o menos. Por esa cantidad te pueden pagar entre 150 y 200 dólares, así que no hay tiempo que perder.  “Cuando estás allí trabajas a saco y puedes echar entre 12 y 14 horas. Yo me levantaba a las 8 de la mañana y estaba hasta las 12 de la noche. Solo hacía descansos muy pequeños”. 

El ambiente de trabajo entre Phoenix y sus compañeros fue genial desde el principio. Pasaban sus jornadas escuchando música y hablando mientras manicuraban. De hecho aún conservan el contacto. Sin embargo, esta no es una norma general. “Mis otros amigos tuvieron experiencias bastante chungas. Yo tuve buena suerte porque entre todos teníamos buen rollo, incluso lo pasábamos bien. Casi todos eran catalanes, menos un valenciano y una chica estadounidense. Éramos pocos porque era una plantación pequeñita. Creo que acabamos tantos españoles en el mismo sitio porque tenemos buena fama, somos currantes. Y nosotros encima éramos una pareja y dábamos más confianza”.

La vida en la plantación cannábica

Dependiendo de la granja, las normas son muy diferentes. Aunque, como nos avisaba Phoenix al principio de la entrevista, su experiencia fue muy positiva. “Teníamos nuestra cocinita compartida en una caravana y estaban siempre los dos chicos responsables de la plantación. También había un autobús amarillo, como el de los Simpson, con camitas, donde la gente podía dormir. Nos daban la comida, hacíamos las cenas y comidas juntos y creamos un vínculo muy guay con la gente, tanto que sigo en contacto con algunos de ellos.

“Sabes que si viene la policía tienes que salir corriendo, pero estábamos en un sitio tan idílico”

Estos lugares suelen estar muy alejados de la civilización, en mitad de bosques preciosos. Phoenix y su ex pareja vivían entre secuoyas, rodeados de árboles inmensos en plena naturaleza. Por lo tanto es importante ir preparados con abrigo y buen calzado. En su caso les tocó el mes de noviembre, al final de la temporada. “Hacía mucho frío y yo no tenía mucha ropa preparada, pero la novia de uno de los chicos responsables, que trabajaba de house-keeper, venía cada dos por tres y me traía ropa, sudaderas, guantes, calzados. La madre de uno de los chicos venía y nos traía comida. También nos regalaron una caja de galletas porque les caíamos muy bien. Sabes que si viene la policía tienes que salir corriendo, pero estábamos en un sitio tan alejado, idílico, cerca de esta familia que nos cuidaba tanto… Igual mi caso no es representativo, pero mi experiencia fue muy buena”.

2.000 dólares en menos de una semana

Ellos estuvieron unos seis días manicurando. Su estancia allí terminó porque el material se acabó. Aunque hay gente que viaja expresamente para trabajar de dos a tres meses o incluso seis, que es la temporada entera. Si van a quedarse más de tres meses cruzan la frontera, van a México y vuelven a EEUU para continuar con su visado de turista. Phoenix me cuenta que, como ganan mucho dinero en poco tiempo, muchos van bajando al pueblo de vez en cuando para hacer pequeñas transferencias bancarias. “Es mucha pasta. Al día puedes hacer perfectamente dos bolsas de 450 gramos, eso son 400 dólares. Multiplícalo por dos o tres meses. Todo ese dinero es en negro, por eso los propietarios tienen negocios para blanquearlo. Imagina que te gusta el arte y hacer skate, pues tienes una tienda en la que vendes dos o tres tablas de vez en cuando y el resto del tiempo te dedicas a pintar”. 

Al finalizar el trabajo se quedaron una semana más por si se secaba más material y podían seguir manicurando. Pero el tiempo pasaba y ellos querían seguir viajando. “Estábamos muy a gusto y el sitio era espectacular. Pero nos fuimos porque el tiempo se iba alargando y nosotros queríamos continuar con nuestro objetivo: viajar. Así fue cómo nos despedimos”. 

Un final a lo Pretty Woman

Phoenix y su pareja esperaron un par de días en un motel del pueblo para cobrar. Al segundo día el encargado los llamó de madrugada, les dijeron el nombre del lugar donde se estaban quedando, entró en su habitación y procedió a hacer el reparto. “Entró a la habitación, sacó el fajo de billetes de 100 dólares y nos pagó lo que habíamos ganado, 2.000 dólares cada uno, en total fueron 4.000 dólares. Imagina todo ese dinero en billetes de 100 dólares. Cuando él se fue yo me tiré en la cama y empecé a tirar los billetes al aire en plan Pretty Woman”.

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.

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