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Cannabis consciente, la historia de un libro terapéutico

Karina Vergara descubrió las propiedades terapéuticas del cannabis en Barcelona, a raíz de que a su pareja le diagnosticaran esclerosis múltiple. Esta bióloga chilena comenzó a investigar a la planta. Actualmente trabaja como coordinadora de investigación y terapeuta en Fundación Daya, una organización chilena que investiga y promociona terapias alternativas enfocadas a aliviar el sufrimiento humano porque, como bien explican, el dolor es intrínseco al humano pero el sufrimiento se puede evitar. A finales del año pasado Karina publicó su libro Cannabis Consciente (Comanegra, 2016).

YWS: Descubriste el cannabis durante tu estancia en la Universidad de Barcelona, donde colaboraste en Clubes Sociales Cannábicos y comenzaste a acompañar a pacientes que se iniciaban en el uso del cannabis. Cuéntanos un poco más sobre este encuentro y cómo cambió tu vida. 

Karina Vergara: Hace 7 años fui a España a continuar mis estudios. Yo estudié Biología con la Universidad Católica de Chile y para continuar haciendo un posgrado me fui hacia allá. Hice un máster de un año en Cambio Climático en Mallorca y otro de Gestión Ambiental en Barcelona. Mi contacto con el cannabis comienza cuando a mi pareja le diagnostican esclerosis múltiple. Fue un tema impactante, como todos los diagnósticos que llegan repentinos y son difíciles de asumir. Un día se despertó sin poder ver por un ojo. De un día a otro comenzamos a hacer los estudios, todo fue muy rápido porque teníamos un amigo oftalmólogo que nos ayudó en este diagnóstico y al cabo de dos semanas de estudiar su caso ya habíamos llegado a esta conclusión. Había escuchado hablar de la enfermedad, pero no tenía ni idea de lo que ocasionaba. Comencé a hacer esta investigación autodidacta y me fui encontrando con muchos estudios que hablaban sobre el uso del cannabis en la esclerosis múltiple.

Me encuentro con que hay un tratamiento a base de cannabis para su tratamiento y empiezo a leer que existe evidencia preclínica que demuestra que algunos componentes del cannabis pueden modificar la progresión de esta enfermedad, que es neurodegenerativa. Es muy distinta de una persona a otra, pero cuando es diagnosticada suele reducir la movilidad de los pacientes. Me impactó que hubiese mucha información sobre cannabis y esclerosis múltiple y que nadie me lo hubiese explicado en la universidad, ni haber visto alguna noticia en el telediario ni un documental más extenso. 

Comencé a estudiar, a estudiar y a estudiar. Mi pareja comenzó a alternar el tratamiento tradicional con el consumo de cannabis. Comenzamos a notar muy rápidamente buenos resultados. No tenía mucho cansancio, como una persona normal, sin embargo los resultados de la resonancia mostraban lesiones como para no explicarse cómo seguía caminando, cómo seguía en pie. Pensamos que el uso recreativo también influyó en que su enfermedad no se desarrollara más rápido.

Me encontré con más casos en los que el cannabis había funcionado de manera positiva: el cáncer, el dolor, trastornos del ánimo… Y pensé: ¿por qué esto no se transmite al común de la gente y se queda entre cuatro paredes en la comunidad científica? Decidí crear mi blog: Cannabis Consciente, que está funcionando desde marzo de 2015. Muchas asociaciones comenzaron a llamarme, también conocidos de conocidos, personas que me pedían acompañamiento. 

Las cosas pasan por algo, no fue la mejor noticia ni llegó de la mejor manera, pero ahora mis pareja está con un excelente estado de salud. Más evidencia tengo yo de lo bueno que es el cannabis medicinal en ciertas enfermedades que de lo malo. Los años que continué en Barcelona, seguí colaborando con asociaciones y acompañando a algunos pacientes. Para aconsejarles qué variedad consumir, cómo hacerlo, cuál es la manera con menos riesgo, evitar el uso problemático. Sabemos que es una sustancia que en algunas personas puede provocar adicción también, por eso la idea es prevenir ese mal uso.

YWS: Dices que una persona que tenga dolencias y quiera probar a tratarse con cannabis debería tener el acompañamiento de un profesional de la medicina. ¿Crees que hay muchas personas como vosotros dispuestos a acompañar? 

Karina Vergara: Es muy importante que estén acompañados porque es muy fácil poder equivocarse y tener efectos secundarios no deseados y que esta persona diga “el cannabis no es para mí”. Dosis, forma de consumo, tipo… Hay que hacerlo de la mejor manera posible para evitar todos estos riesgos. 

YWS: ¿Lo tenéis fácil con las leyes para hacer vuestro trabajo? ¿Cómo es hacer el acompañamiento en cada país?

Karina Vergara: En Barcelona se accede a buena materia prima, de buena calidad y a un precio asequible. En general en España el paciente no tiene problemas de este tipo. Los médicos son los temerosos y es la barrera más difícil de conseguir. Creen que es una droga recreativa y no les salta el clic que les haga ponerse a estudiar. Desde Fundación Daya siempre aconsejamos que estudien el tema. El conocimiento y la curiosidad que ayuden a que ellos puedan ir conociendo más el tema. 

En Chile la barrera está en el acceso a la planta. Hace poco hubo modificaciones de leyes, que permiten el acceso a medicamentos. Pero el único medicamento registrado a nivel internacional es Sativex y tiene un costo elevadísimo, estamos hablando de cientos de euros y la realidad económica de Chile es peor que la de España. La salud es privada, de difícil acceso y muy alto costo. Son dos realidades distintas. 

Afortunadamente hay países donde el tratamiento con cannabis medicinal funciona muy bien, pero tampoco lo transmiten a todo el mundo. Hace poco se celebró la Expoweed, que viene siendo como la Spannabis de Chile y la mayoría de las empresas eran empresas españolas. Hay un potencial económico importantísimo en esta nueva industria. Y los políticos se centran en esto que se dice de la adicción, y no es tanta. Es menos adictiva que el alcohol o el tabaco. 

YWS: Has publicado un libro titulado Cannabis Responsable, cuéntanos cómo decides embarcarte en esta aventura.

Karina Vergara: Desde que comencé a crear el blog, todo fue autodidacta y siempre estuve con la idea de generar un libro. Sé que Internet llega a muchos, pero otra parte de la población prefiere el libro y tiene un elemento de consulta que es para siempre. Quería que leyesen esta información y pudiesen comprobar que la planta no era tan mala como le habían estado contando. Tuve la suerte de participar en un programa documental de TV3, donde nos entrevistaron a mi pareja y a mí sobre cannabis. Mi pareja como usuaria y yo como autora del blog. Y a partir de ahí la editorial Comanegra me propuso sacar el libro. 

YWS: ¿Qué podemos encontrar en tu libro? 

Karina Vergara: Tiene información básica explicando cosas: qué es la planta, qué son los cogollos, qué es la flor, qué es una planta sativa y una planta índica. No es un libro tan académico, porque decidimos hacerlo más cercano a los lectores. Más o menos hablo de unas 20 enfermedades, donde hay evidencias de que el cannabis medicinal es útil: controlar síntomas, enfermedades…

También escribo sobre mentiras sociales, sobre todo el uso en adolescentes, porque es uno de los motivos más repetidos por prohibicionistas. Se dice que el uso de marihuana se incrementa en lugares donde está legalizada la planta y cada año se demuestra que esto es falso, pasa todo lo contrario, donde está legalizada, el uso disminuye.

Me interesaba tocar todas estas cosas para que el público pudiera tener una visión lo más general y amplia posible. Con la lectura de este libro me interesa que la persona pueda tener herramientas para tratar el tema con evidencias y conocimiento. Es un libro muy completo y engancha hasta el final. Está escrito para todo tipo de públicos. 

YWS: ¿Crees que el cannabis es todavía un gran desconocido? ¿Si la gente supiera de su potencial, el estigma desaparecería? 

Karina Vergara: Hay que pensar también que la prohibición de la planta se realizó sin ningún tipo de rigor científico y comenzó una campaña mediática súper importante. Todos los estigmas sobre los que están basados la demonización de la planta no son válidos. Lo importante es que estamos pudiendo demostrar con evidencias científicas los buenos resultados del cannabis medicinal. En la Fundación atendemos a mucha gente, muchos son mayores y siempre habían pensado que la planta era el mal, y de repente, unas gotas de aceite les cambian la vida.

El hecho es que la gente pruebe el cannabis y compruebe que no es una droga como la mayoría piensa, que te deja inconsciente o te hace hacer estupideces. Este es un muy mal estigma social asociado a la planta: que no haces nada, que eres un vago, que solo fumas porros… La mayoría de usuarios somos personas que funcionamos y somos parte de la sociedad. Creo que esto esta visión está cambiando porque más gente está accediendo a la planta y comprueban los resultados en muy poquito tiempo. 

YWS: En este camino, ¿en Fundación Daya habéis ayudado a mucha gente con la planta? ¿Qué otros tratamientos alternativos usáis?

Karina Vergara: Fundación Daya comenzó hace cuatro años con Ana María Gazmuri y Nicolás Dormal. A partir de que ellos se dieron las primeras asesorías a pacientes y ya hemos asesorado a más de 7000 personas. La intención de nuestra organización es trabajar con terapias complementarias, como biomagnetismo o yoga. 

YWS: Hace unos meses, en septiembre, se publicaba la noticia de la aprobación del protocolo para el primer estudio clínico con cannabis en Chile y América Latina. Este estudio será implementado por la Fundación Daya y en él estarás trabajando directamente.

Karina Vergara: Estamos con mucho trabajo, empezando a implementar el primer estudio clínico en donde vamos a evaluar la eficacia de un aceite de cannabis. Estamos trabajando con un laboratorio experto en producir fitofármacos y vamos a evaluar este aceite en el dolor oncológico. Estamos en pleno proceso de reclutamiento de pacientes. También estamos en proceso de crear tres programas más con Holanda, Canadá e Israel. Uno de los estudios se centra en epilepsia refractaria en niños menores de 18 años; otro en el dolor crónico no oncológico (artritis y artrosis); y el tercero en cáncer. Este abarcará un número de pacientes mucho más grande. Para el 2018 también tenemos otros proyectos. Queremos hacer un estudio para problemas de la piel y otro para problemas de insomnio en adultos.

Me gusta mucho trabajar aquí. El modelo de Fundación Daya no existe en otro lado. Tenemos varias áreas de trabajo. Una es el trabajo directamente con la comunidad, donde tratamos directamente a pacientes, pasan de entre 30 a 50 al día. Nuestros médicos les hacen una asesoría cannábica lo más detallada posible. Y también tenemos la parte de la investigación y estudios clínicos, que está tomando fuerza desde el año pasado. Es difícil encontrar financiación y son procesos muy caros. Sin embargo, la forma de financiar nuestra fundación es curiosa porque nos hemos unido con algunos ayuntamientos de todo Chile y con el laboratorio Knop.

YWS: ¿Colaboráis con otros países?

Karina Vergara: Sí, hemos tenido tres autorizaciones para hacer cultivo a gran escala. La primera es para la investigación que comenzamos ahora. El cultivo del año pasado es para los tres estudios que te he mencionado antes. Y las plantas que están creciendo en este momento son para hacer los estudios en piel y en insomnio en 2018. Los vamos a hacer en conjunto con asociación Zelda Therapeutics de California y otra organización de Australia. 

YWS: En realidad solo he encontrado buenas noticias investigando sobre tu trabajo y el de Fundación Daya: la masiva participación en el Primer Seminario de Cannabis Medicinal en Arica en agosto. La doble jornada de debates en Santa Fe en septiembre. 

Karina Vergara: No paramos de viajar y de trabajar. En general en Latinoamérica siento que estamos avanzando a pasos agigantadísimos. 

YWS: ¿Dónde podemos encontrar tu libro?, ¿se puede comprar en España? 

Karina Vergara: Se puede encontrar en librerías desde octubre y se puede pedir desde la página web de la Editorial Comanegra. También está en Portugal y llegará próximamente a Latinoamérica.

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.

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No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.