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“Dossier Tabou”: El programa sobre cannabis de la cadena francesa M6

Mucho tabú y poco dossier. Cuando queda menos de un mes para la cita de los franceses con las urnas, la legalización del cannabis vuelve a estar de actualidad. El programa que dirige el periodista estrella Bernard de la Villardière, “Dossier Tabou”, pone el foco sobre este polémico tema con una investigación que lleva al espectador de Francia a Holanda, pasando por los Estados Unidos.

“Diseccionar las grandes cuestiones de la sociedad francesa sin evasivas. Revolver las ideas preconcebidas y poner los puntos sobre las íes tratando temas de los que no se habla o de los que se habla sin atreverse a decir la verdad”. Este es el lema, según las palabras de su presentador el periodista Bernard de la Villardière, que anima el programa “Dossier Tabou” de la cadena nacional francesa M6. En su emisión del lunes 27 de marzo, el protagonista era el cannabis y el desafío, es decir, responder a la pregunta de qué sucedería en Francia si se legalizara esta sustancia.

Tras ver la emisión, cualquier espectador avezado puede comprobar que no existe UNA respuesta a la pregunta planteada, pues todo depende del punto de vista desde el que se aborde la cuestión. Los policías (varios sobre el terreno y otros tantos desde sus oficinas) cuentan frente a la cámara lo que todo el mundo sabe: que hacen lo que pueden con los medios que tienen, pero que el problema del tráfico de la calle no se elimina ni con más controles ni con más efectivos. El “camello” (solo aparece uno, de 23 años, como “representación” del “gremio”) es el que da con la clave: el tráfico existe y existirá “mientras haya clientes”.


Kamel, camello de 23 años

Pero como suele ser el caso en este tipo de emisiones televisivas, los consumidores son los grandes olvidados. Ni un solo testimonio de estos “fumadores habituales” que tanto preocupan a los médicos y a los detractores de la legalización. Ningún francés o francesa que explique qué consume, cómo lo consume, cómo se las ingenia para procurárselo… pues durante todo el programa se presupone la necesidad imperativa del dealer, obviando uno de los aspectos más importantes en torno al cannabis: el cultivo para consumo propio o autocultivo.

Incluso los candidatos a las elecciones presidenciales que han incluido la regulación del cannabis en sus programas dejan fuera de análisis y sin cabida la opción del autocultivo. Sin embargo, en 2005 (hace 12 años de este informe basado en encuestas a la población general) las cifras que manejaba el Observatorio Francés de Drogas y Toxicomanías (OFDT) estimaba la producción doméstica de cannabis en cerca de 32 toneladas en Francia, lo que representa entre 950.000 y 1,3 millones de plantas de cannabis cosechadas. Esta estimación de la producción de “los pequeños cultivadores” supondría el 11,5 % del consumo total de cannabis, cerca de un porro de cada nueve consumidos en Francia, en la época.

Estas cifras no han dejado de aumentar, como declaraba en diciembre de 2016 a Le Telegramme, Michel Gandilhon, encargado de estudios del OFDT: “En estos dos últimos años, jamás tanto cannabis había sido incautado”. El número se ha multiplicado por 2,5 entre 2009 y 2015 (154.000 plantas) y por cuatro desde 2007. En cuanto al número de cultivadores, esta cifra fue estimada hace algunos años entre 80.000 y 200.000 en Francia. Un hecho probado que ninguno de los candidatos se atreve a discutir abiertamente. Una realidad que no aparece reflejada en la “investigación” sobre el cannabis de “Dossier Tabou”.


Bernard de la Villardière fumando un porro de marihuana en antena

En cambio, no faltan los “experimentos” pseudo-científicos para demostrar que el dinero del narcotráfico (de pequeña escala) se inmiscuye en los bolsillos del respetable ciudadano de a pie, en forma de pequeños billetes “contaminados” con restos de cannabis. O la esperpéntica escena del presentador estrella de la emisión, Bernard de la Villardière, fumando un porro de marihuana antes de someterse a una prueba de reflejos y capacidad de visión durante la conducción en un circuito cerrado. Si la insólita secuencia hizo sonreír a la mayoría (por lo innecesaria, estereotípica y manipulada), también chocó a varios telespectadores que no dudaron en quejarse al Consejo Superior Audiovisual (CSA). Tras recibir 11 reclamaciones, el organismo que controla las emisiones de las televisiones francesas ha decidido abrir una investigación. Un buen ejemplo de por qué el debate nacional abierto, plural e informado en Francia sobre la legalización del cannabis está lejos de ser una posibilidad cercana.

Pero no todo son lugares comunes, escenas efectistas y baile de cifras ya publicadas hasta la saciedad. Para ser objetivos, hay que reconocer el mérito de algunos pasajes del programa de M6 emitido el pasado lunes. Por ejemplo, el testimonio inédito de un policía de la Oficina Central para la Represión del Tráfico Ilícito de Estupefacientes (OCTRIS), actualmente en servicio. Basándose en su experiencia, este funcionario confirma lo que la “policía de policías” (IGPN) y los jueces están investigando en estos momentos: la oficina responsable de la lucha contra la droga en Francia está detrás de un organizado y lucrativo tráfico de Estado.

“Hoy en día la OCTRIS no desmantela ninguna red, es mentira”

“Efectivamente la OCTRIS participa en la organización del tráfico ya que hemos acompañado los go-fast[i] desde el punto de carga hasta el punto de entrega, donde el organizador recupera la mercancía que después vende por su cuenta”, afirma este policía que no puede mostrar su rostro y cuya voz ha sido alterada para garantizar su anonimato. Tras esas supuestas entregas vigiladas se esconde la excusa de desmantelar las redes de distribución en Francia, pero no es eso lo que ocurre sobre el terreno. “Hoy en día la OCTRIS no desmantela ninguna red, es mentira. La oficina interpela a los pequeños traficantes, tres o cuatro personas máximo, pero no vamos a buscar quién está detrás”, reconoce.

Si quedaba alguna duda después de la investigación del periódico Libération acerca de los más que sospechosos métodos utilizados por la OCTRIS, el testimonio de este policía es rotundo. “Cuando hay una incautación, el juez nos ordena destruir lo incautado, pero no se destruye”, la droga es sustituida por pastillas de jabón envueltas como si de placas de hachís se tratara y acondicionadas en maletas tal y como lo hacen los verdaderos traficantes. “Esas maletas llenas de jabón van al centro de tratamiento de residuos y se queman. Mientras, el producto real es devuelto por la propia policía al organizador del tráfico que no es otro que el informador de la oficina”.

Este funcionario reconoce que no todo el servicio al que pertenece está implicado en este tráfico de Estado, pero no duda en cifrar en al menos 5 policías que suelen estar relacionados con estos casos. Esos funcionarios corruptos, los jueces que miran para otro lado y la alta jerarquía de la OCTRIS (con François Thierry a la cabeza) se beneficiarían directamente de este tráfico consentido, pues el dinero con el que supuestamente la oficina paga a los informadores es devuelto por el traficante a cambio de que le devuelvan su mercancía. “Es el informador el que nos paga a nosotros”, afirma rotundo este agente del orden en activo.

El otro mérito que hay que reconocer a la polémica emisión sobre el cannabis, es la de mostrar el caso de Tadeo. Un niño de dos años y medio que sufre un tipo de epilepsia grave, y que ha encontrado en el aceite de CBD una mejora sustancial de su calidad de vida y de la de sus familiares. Su madre cuenta cómo su hijo ha pasado de 25 crisis diarias a ninguna, gracias a las gotas de cannabis que le administra 10 veces al día. Por supuesto, la medicina (pues así ha demostrado ser para este niño y tantos otros en el mundo) no puede conseguirse en Francia de manera legal, por lo que esta familia se ve obligada a procurársela a través de los Estados Unidos. La ley francesa convierte en delincuentes a estos padres cuyo único objetivo es ver a su hijo crecer y desarrollarse con la mayor normalidad posible. El cannabis medicinal era su última opción, y no dudaron en probarla. Los resultados hablan por sí mismos.

¿Cuáles serían los efectos de la legalización sobre la delincuencia, sobre las zonas fuera de la ley, sobre la salud y sobre las finanzas públicas? ¿El consumo aumentaría? ¿Cuál es el verdadero aporte de la economía sumergida del cannabis? ¿Cuántas personas viven de ello? ¿Quién controla las redes? ¿Esta economía paralela sirve para preservar la paz social como piensan algunos? Muchas preguntas a las que este programa pretendía responder. Un amplio panel de actores implicados para encontrar las soluciones, sobre el terreno: policías, “camellos”, mayoristas, consumidores, médicos, investigadores… Así anunciaba la cadena esta “investigación en profundidad” de casi dos horas de duración y emitida la noche del lunes 27, en horario de máxima audiencia. El resultado: mucho ruido y pocas nueces. Más tabú que investigación periodística en este “Dossier Tabou” de la cadena nacional francesa M6.

[i] Coches que transportan la droga desembarcada en las costas andaluzas a través de España hasta Francia, pasando por la frontera pirenaica.

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.

Comentarios

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.