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La Biblia de la jardinería hidropónica

La primera maceta de la que se tiene conocimiento data de aproximadamente 2000 años a. c. Fue en Egipto y se considera el inicio de la jardinería: sacar la planta del suelo y llevársela a casa. Tuvieron que pasar miles de años hasta que el ser humano descubriera que se podía sacar la planta de la maceta y hacerla crecer, fuerte y vigorosa, directamente en agua. Este descubrimiento que ha venido a revolucionar la horticultura moderna se lo debemos al Doctor William F. Gericke, quien entre 1920 y 1930, demostró que el cultivo en agua podía funcionar fuera del laboratorio y convertirse en una operación a escala comercial.

Sin embargo, tuvimos que pasar por una guerra para poner en marcha el primer uso de la hidroponía a gran escala. “En las Islas del Pacífico, el ejército de los Estados Unidos se enfrentaba al reto de alimentar un gran número de soldados. Los suministros de alimentos, sobre todo frescos, eran peligrosos de enviar, y difíciles de cultivar en esas islas rocosas donde la tierra está a menudo saturada de sal y el agua es escasa. Ellos recurrieron a los cultivos hidropónicos”, explica el autor en la introducción histórica de esta profusa obra.

Habrá que esperar varias décadas más hasta que la tecnología necesaria para este tipo de cultivos (substratos, nutrientes, etc.) se desarrollara comercialmente. No es hasta los 80 y durante los años 90 que la hidroponía comienza a expandirse en dos corrientes que aún prevalecen: la rama comercial a gran escala y la de los productores domésticos.

Pero antes de seguir adentrándose en los detalles de este peculiar sistema de cultivo, este manual recoge una duda que quizás también le esté rondando: ¿por qué molestarse en gastar dinero en sistemas hidropónicos, cuando podemos poner una planta en una maceta con tierra y cultivarla sin tener que hacer una gran inversión? Pues la respuesta la tiene entre estas 286 páginas profusamente ilustradas con 120 imágenes a todo color y que están disponibles en 8 idiomas.

Ya sea con las raíces en agua, en el aire, en fibra de coco, o en bolitas de arcilla, la hidroponía permite cultivar plantas saludables, y cosechar frutas y vegetales durante los 365 días del año. Además de esta evidente ventaja, este tipo de cultivos permiten el control total sobre la nutrición de la planta y, por extensión, de nuestra propia alimentación. También supone un ahorro de agua y de nutrientes; no hay necesidad de usar herbicidas; los cultivos son mayores y de mejor calidad; no hay que llevar tierra de un lado para otro… Los argumentos para mejorar su propio espacio de cultivo son numerosos y de peso. Pero quizás el más importante de ellos para los amantes de la marihuana es que la hidroponía permite la asimilación rápida de los nutrientes, por lo que asegura cosechas cargadas de cannabinoides.

Hidroponía para todos nos cuenta paso a paso y con todo detalle los parámetros que debemos conocer para cultivar en medios inertes, los diferentes tipos de cultivo hidropónico, la mezcla para la solución nutriente, los tipos de substratos adaptados, etc. para disfrutar de un cultivo hidropónico bien organizado.

¿Pero en qué puede ayudar la hidroponía al mundo, a nuestro ecosistema y a los seres que vivimos en él? Las aplicaciones son múltiples, pero una de ellas sea quizás imprescindible en el futuro ya que la disminución alarmante de la calidad de los recursos del suelo y del agua ya está convirtiendo a este tipo de cultivos en la única manera de aportar alimentos frescos básicos en condiciones extremas. En las islas turísticas del Caribe, por ejemplo, donde la tierra es pobre, salada por lo que no puede proporcionar productos frescos a toda la población. En vez de importar esos alimentos podrían ser producidos de forma más barata con tecnologías hidropónicas. También puede ser una solución incorporar unidades hidropónicas en refugios de emergencia en caso de catástrofes, como un terremoto o un huracán.

Esta Biblia que pretende acercar la hidroponía a todos los hogares es obra de William Texier, responsable de la empresa General Hydroponics. Tras estudiar en EEUU, descubrió la hidroponía en 1985, y se convirtió en un apasionado de este método. Junto a Lawrence Brooke desarrolló la Aero-hidroponía y dirigió numerosas investigaciones en California. Pionero de la investigación en la industria hidropónica, en 2004, desarrolló y patentó la «bioponía» (hidroponía orgánica). Con más de treinta años de experiencia, Texier es considerado una autoridad mundial en estos innovadores métodos de cultivo.

Título

“Hidroponía para todos” – Todo sobre la horticultura en casa

Colección:

Gardens

Autor:

William Texier

Traducción al español:

Felix Varela

Ilustraciones:

Loriel Verlomme

Editorial:

Mama Publishing (Primera edición en 2013; edición expandida en 2015)

 

Más información sobre éste y otros libros de esta temática en Mama Editions.

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.

Comentarios

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.