Back to top
Smoking Club, una comedia generacional stoner

Un fenómeno está revolucionando los festivales de cine, las redes sociales, las calles y, desde hoy, los cines de nuestro país. Se llama Smoking Club. 129 normas, y es la primera película ambientada en un club cannábico español, que se estrena en la gran pantalla. En YesWeSkunk nos interesa por eso y, porque es una de esas comedias tan bien hechas, que va a dejar huella. ¡Corre ya al cine! 

“El tratamiento de la película es para la normalización. Pensamos que es cuestión de tiempo que vayan apareciendo más películas ambientadas en clubes cannábicos”, nos cuenta Alberto Utrera, director y co-guionista de Smoking Room, su ópera prima, que es también una reunión extraordinaria de talentos del cine de este país. Solo hay que echar un vistazo a su reparto: Jimmy Castro, Rodrigo Poisón, Natalia Mateo, Silvia Vacas, Margarita Lascoiti, Edu Díaz, Úrsula Gutiérrez, Marta Balón, Ángela Chica…

Gran parte del equipo de la peli y yo nos sentamos en círculo en el jardín de la casa donde se han alojado en plan piña durante el Festival de Málaga. Lo han hecho así, adrede, para vivir esta aventura juntos, como en un campamento de verano, que justo acaba ese día. Para muchos es su primera película y esa ilusión que desborda es una más de las protagonistas de la entrevista. Hablamos de cine y de cannabis. 

La marihuana como hilo conductor

Smoking Club. 129 normas es una comedia coral en todos los sentidos. Está escrita alimón por Carlos Soria y Alberto Utrera, también conocido como Utre o Alberto Utah, director publicitario, que se estrena en el cine con este primer largometraje. Es una  película sustentada en cinco historias, en la que la marihuana funciona como hilo conductor de todas ellas. Nos lo cuenta él mismo: “El cannabis tiene un papel diferente en cada trama. Óscar (Rodrigo Poisón) es un tío que tiene la típica crisis de los 40, una crisis existencial de mediana edad. Quiere que la gente esté a gusto en su local para que puedan ser ellos mismos y le parece que la marihuana apoya este mensaje. Luego está el personaje de Dolores (Margarita Lascoiti), una mujer que va a fumar al club por razones terapéuticas, porque tiene problemas de salud y eso le ayuda. En la mesa de Yerai (Edu Díaz) es una manera de socializar. Y en el caso de las chicas también, ya que una trabaja en el club y las otras van también por ese motivo: a socializar”. 

Y de la ruptura de Óscar con todo (su trabajo, su novia…) surge la primera norma: “el club es un espacio de libertad”. Las otras 128 serán un compendio de ideas descabelladas, que cada componente del reparto escribía en una pizarra cada mañana, y de reglas que de verdad se cumplen en estos locales. “Hay normas sacadas directamente de un club cannábico real, como que no puedes abrir una puerta antes de cerrar la anterior. Que solo entras invitado por otro socio, que el primer día no puedes fumar y que solo se vende la yerba que hay expuesta. Y después ya empezamos a inventar”, continúa contándonos Utre. 

Los sueños se cumplen

Aunque si hablamos de normas, esta forma de trabajo colaborativa y participativa ha sido la tónica general desde el minuto cero de empezar este proyecto. Casi todo el equipo se conoció en la Central de Cine, escuela donde la actriz, directora y guionista Natalia Mateo (que también está en Smoking Club) imparte el curso de Las tres disciplinas. Esta formación mezcla interpretación, dirección y guión, para que cada profesional pueda ponerse en los zapatos de su compañero y entender así mejor su trabajo y sus complementarios. 


Foto: Carlos Velasco

“El nacimiento de la idea fue muy bonito porque cuando encuentras gente con la que quieres trabajar siempre planeas que quieres hacer cosas: un cortometraje, una obra de teatro… Pero el hecho de que se materializara es lo especial. Que la peli se haya podido llevar a cabo, que tengamos este hueco en el festival, que se vaya a estrenar en los cines Ideal en Madrid, pues te demuestra que los sueños se cumplen y nos da un empuje para seguir luchando. Al final con trabajo, con ilusión y con amigos se puede conseguir”, nos cuenta la actriz Silvia Vacas, que interpreta a la ex novia de Óscar. 

De una idea tomando cañas al Festival de Málaga

La idea de hacer una película en un club cannábico no sonó descabellada en ningún momento para los miembros de Moa Studio, productora de Alberto Utrera y Carlos Soria, que está detrás de Smoking Club. 129 normas. “Todo surgió un día tomando cañas con Álvaro, Utre y nosotras dos”, nos cuentan Marta Balón y Úrsula Gutiérrez, actrices de la película. “Como trabajábamos tan bien juntos comentamos que podríamos hacer un corto. Y alguien dijo, déjate de cortos, vamos a hacer una peli. Utre sacó el móvil, llamó a Soria y cuando colgó dijo: ¡vamos a hacer la peli!” (Risas) “Claro, llamé al tío con el que iba a escribir, Carlos Soria, pero en ese momento yo tenía que convencer a todo el mundo, a los coproductores, a Jimmy, a Rodrigo…”. Comenzaba una aventra que acabó con la proyección de la película en la 20ª Edición del Festival de Málaga. Cine en Español. 


Foto: Carlos Velasco

¿Pero teníais en mente estar en el festival cuando se encontraban trabajando en el guión?, le pregunto a Utre. “Cuando estábamos escribiendo el guión, Jimmy me dijo: “esta peli tiene todo el corte del Festival de Málaga”. Así que después de montarla, la mandamos”. En ese momento el actor Jimmy Castro (Danny en la peli) se señala a sí mismo con el dedo y hace una mueca con las gafas de sol. Le entrevista se desarrolla entre bromas y buen rollo y a veces tiene pequeños parones de este tipo, necesarios para echar unas risas. “Sin embargo”, continúa Utre, “con la apertura este año del festival al cine latinoamericano teníamos las expectativas muy comedidas porque es muy difícil entrar en un festival así. Para mí es muy importante que al cine independiente se le apoye y se le dé también visibilidad. Creo que es básico y a un festival le da credibilidad”.

Lo importante son las buenas ideas

Y, aunque en este país, el dinero aún es tabú, esto nos lleva a hablar de pasta. Es el momento de preguntarles si han hecho la película con bajo presupuesto. “Sí, ¿al final cuánto ha sido? ¿42 millones de euros?”, bromea Utre. “Hemos contado con muy, muy bajo presupuesto. Por eso hemos grabado en nueve días en una sola localización. Pero no parece una película de bajo prespuesto. Smoking club está gustando mucho y hemos conseguido el estreno en cines para el 7 de abril, lo cual es un esfuerzo muy grande y casi un milagro”. 

Jimmy Castro reafirma esta idea, “creo que es bonito ver cómo la movida no va de los presupuestos que tengas para hacer algo, sino de las ideas que tengas y de lo que seas capaz de hacer con los recursos que tienes. Creo que el presupuesto de un proyecto no va ligado a la calidad de este. Hay películas tochísimas que se han dado un batacazo muy grande al ser finalizadas. Y hay películas más pequeñas, que precisamente por tener a un grupo detrás de personas que han sabido cómo trabajar con lo que tenían, han conseguido llegar mucho más al espectador. 

Smoking Club junta eso, un equipo con muchas ganas de trabajar sobre una idea principal que está muy clara y que encima es muy buena y ha sido trabajada de una manera en la que va a llegar muchísimo y muy bien al espectador. Al final la constancia te puede hacer ir dando pasos que te den muy buenas alegrías, como con esta película, estar en el festival de Málaga”. 

Una película stoner con referencias tarantinianas

Le pregunto a Alberto si han consumido mucho cine stonerpara escribir la peli. “¿Me puedes explicar lo que es el cine stoner?”. “Sí, ya sabes, películas donde la marihuana está en la trama como Dos colgaos muy fumaos, la famosa serie Weeds o El jardín de la alegría”, les explico. “Muy chula esta última, pero Smoking Club no es tan chorra como Dos colgaos muy fumaos”, apunta Utre. “¡Eh! ¡Un respeto a ese cine!”, espeta Nacho López, actor protagonista del cortometraje de Moa Studio, El vals del autónomo, que casualmente ha sido finalista de Notodofilmfest esta semana.  

“A mí me encantan este tipo de películas”, confiesa Utre, “aunque el gran referente es Tarantino. También el cine de los hermanos Coen: Quemar después de leer, El Gran Lebowski y, hay una parte que nadie la pilla, que es un homenaje al final de Annie Hall, que a mí me flipa”.

“Hay una parte que nadie la pilla, que es un homenaje al final de Annie Hall”

Buenas relaciones con la planta

La película está muy bien documentada y uno de los motivos, nos cuenta Utre, es que uno de los guionistas es socio de un club y consume marihuana habitualmente. “Por eso sabemos de lo que hablamos en cada momento. Nuestra manera de apoyar la legalización de la marihuana con la película es la normalización. El hecho de que luego se líe no tiene nada que ver con que se fume yerba. El consumo de marihuana es algo tan extendido, que queríamos contar que hay clubes en España así y es algo normal. Nos han catalogado a la película para mayores de 18 años, pero tú ves películas donde hay una violencia del carajo y son para 16 e incluso para 13. No me gusta que se relacione la marihuana con drogas”.

Cuando les pregunto por su relación personal con el cannabis, el actor Álvaro Lafora nos cuenta una historia muy cercana. “Mi padre murió de cáncer de hígado y estuvo mucho tiempo, prácticamente los dos años que estuvo con la quimioterapia, usando un spray de cannabis que le recetaron porque le aliviaba mucho los síntomas de las náuseas. En mi casa hemos tratado mucho con la marihuana a nivel medicinal, no solo lúdico, que también. De hecho, nosotros cultivamos y a nivel familiar, tener unas plantas que cuidar entre todos, nos unió como familia. Estábamos todos muy pendientes de las plantas y al mismo tiempo nos cuidábamos entre nosotros”. 

¡Apoyen al cine independiente de calidad! 

Hace un día delicioso de sol en Málaga y es un gustazo habla con este equipo, pero vamos a tener que ir acabando con la entrevista. “Ha sido complicado terminar Smoking Club, pero más difícil va a ser que les des forma a esta entrevista”, bromean. Solo nos queda dejar claro qué va a pasar ahora con Smoking Club, después de su paso por el Festival de Málaga. ¿Tenéis ya distribuidora? “Hemos tenido mucha suerte con la distribución porque va a tardar muy poco en salir. Creo que la peli lo merece, pero somos afortunados porque muchas pelis se quedan en el cajón. Al mes de estar terminada nos contactó “Con un pack”, una distribuidora que apoya a proyectos pequeños e independientes. Hacen lo que ellos llaman estrenos sostenibles porque no tiene sentido mandar una película de este tipo a 300 salas, ya que no tienes la publicidad necesaria para que la gente vaya a verlas”.

¿La podremos ver en cines? “¡Sí! Se estrena en cines el 7 de abril en Madrid y Barcelona (Más info en su web: http://www.smokingclub.org) . Vamos a empezar a proyectarla en Madrid y Barcelona y luego vendrán Sevilla, Málaga y pases bajo demanda en muchas otras ciudades. También va a estar en Filmin y estamos intentando que en Netflix. Nuestra mayor obsesión era esa, que la peli se viera. Yo no tengo paciencia y tengo amigos que llevan dos años intentando que le cojan su película. Hubo un momento en el que dijimos, si no nos la cogen, la subimos a Youtube. Ahora lo importante es que la gente la vea y que le guste. ¡Empieza el juicio de la película!”

Hoy es el gran día y Smoking Club. 129 normas se estrena en los Cines Yelmo Ideal y Cine Artistic Metropol de Madrid. Además de en los Cines Yelmo Icaria 3D y Cines Maldá de Barcelona. Tenéis que ir a verla porque, como dice Jimmy Castro “Es una divertida comedia generacional, diferente y muy especial”. O porque, como apunta Silvia Vacas “en la película hay un cruce de caminos con gente que está buscando su identidad y su libertad” y no se nos ocurre nada más universal que esto. Pero, sobre todo, tenéis que ir a verla, porque es una película independiente con un guión, una dirección, una fotografía y unas interpretaciones brillantemente impecables.

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.

Comentarios

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.