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“Uno como ciudadano y humano, tiene el derecho para cultivar en su casa con fines medicinales”

Un usuario de cannabis medicinal de Temuco (Chile) ha sido absuelto. Se acreditó  ingreso ilegal a su domicilio por parte de la Policía. Actor, profesor de teatro y gestor cultural residente en Temuco, Pablo Riveras Riffo es un usuario de cannabis medicinal que desde hace ocho años controla su epilepsia crónica a través del autocultivo. Gracias a este tratamiento, las convulsiones desaparecieron de su vida, algo que medicamentos tradicionales como el fenobarbital y el ácido valproico nunca lograron. “Esos medicamentos me dejaban tan dopado que no podía estudiar ni concentrarme. Me deprimía. A los once años el fenobarbital casi me mató”.

De esta manera, el autocultivo cannábico se convirtió en una fuente esencial para la salud de Pablo. A pesar de ello, el 14 de abril de 2016, la Brigada de Antinarcóticos de la Policía de Investigaciones ingresó a su domicilio, sin autorización, decomisando toda su cannabis medicinal.

“Lo único que lograron fue procesar a un epiléptico que cultiva su medicina”

A Pablo lo acusaron de cultivo ilegal de cannabis, pero finalmente fue absuelto de manera unánime debido a que la defensa pudo demostrar que el ingreso de los funcionarios de la PDI a su hogar se realizó de manera ilegal. “Lo único que lograron fue procesar a un epiléptico que cultiva su medicina”, dice Pablo.

Sergio Rosas, Subinspector de la PDI, declaró ante la Fiscalía que mientras se acercaban al domicilio los funcionarios policiales percibieron olor a cannabis sativa. Es por ello que, tras una denuncia, la policía tocó el timbre en el domicilio a las 12:30 horas, exigiendo la entrada a la casa de Pablo, a pesar de no contar con una orden judicial de ingreso.

“Les repetía: ¡No pueden entrar a mi casa, esto es ilegal!”

Ante ello, tres efectivos policiales entraron por la fuerza a la residencia ante la oposición de Pablo. “Les repetía: ¡No pueden entrar a mi casa, esto es ilegal! ¡Voy a contactar a Fundación Daya!”.  Pablo relata que la policía le respondió entre risas “¿Vas a llamar a Ana María Gazmuri para que te salve?”

El profesor de teatro les explicó sobre su enfermedad, informando a los policías de que las plantas de cannabis eran la medicina que le permitía mantener a raya las convulsiones y que cada una de ellas estaba correctamente rotulada. “Hasta a las abuelitas con cáncer les quitamos sus plantas, qué nos va a hacer un tipo con epilepsia”, respondieron los funcionarios policiales, según relata Pablo.

Buscando demostrar que la plantación de Rivera tenía como fin el narcotráfico, los oficiales registraron la casa en busca de grandes sumas de dinero, ingresando hasta el patio trasero de la propiedad. Fue en ese momento cuando Pablo comenzó a grabar con su celular el proceder de los policías, mientras les advertía que estaban violando los derechos de un epiléptico al quitarle su medicina, todo en un allanamiento ilegal.

Molestos por la grabación, Pablo relata que la policía le quitó el teléfono, llevándolo esposado hasta el livingmientras revisaban todas sus pertenencias. “Sentí pena e impotencia por ser vulnerado en mi propia casa”.

Pablo describe el actuar de la PDI como “delirante”. Además, denuncia que la PDI intentó obtener una confesión, usando amenazas que tenían relación con su pareja, quien por entonces se encontraba embarazada. “Me decían que la iban a involucrar si no cooperaba. Con eso me quebré, pero no les creí. Insistía en mi inocencia, les reiteraba que el cannabis era para mi medicina, que me estaban haciendo un mal terrible”. La PDI se llevó a Pablo esposado de su casa. Trasladado al calabozo, señala que lo presionaron para firmar un documento en el que reconocía la legalidad del ingreso a su hogar. Que aunque esto era falso, si no lo hacía “sería peor” para él.

Al día siguiente, Pablo fue trasladado a la Fiscalía, hasta llegar a la audiencia en donde se encontraban su mujer, tía y amigos. En la acusación, señala Pablo, la cantidad de cannabis encontrada en su domicilio disminuyó en casi un kilo y se señalaba que el ingreso a su hogar había sido realizado de manera legal.

La Fiscalía acusó a Pablo Riveras por el delito de “cultivo y cosecha de especies vegetales del género Cannabis”,contemplado en el artículo 8 de la Ley 20.000, el cual establece una pena de cinco años de presidio menor en su grado máximo y una multa de 40 unidades tributarias mensuales. Finalmente, Pablo fue absuelto de forma unánime, declarándose el ingreso de la policía al domicilio como ilegal.   

El poder de la información y el aporte de Fundación Daya

Pablo se encuentra muy agradecido de la labor ejercida por Fundación Daya, a través de su Directora Técnica Alejandra Ahumada: “El aporte de la organización fue tremendo; un aporte total, porque acudí a Daya y me dieron todo el apoyo e información. Uno desconoce sus derechos, porque en la cotidianidad uno no vive esto. Alejandra aportó con todo su conocimiento en el juicio. Finalizado este proceso, quedé más tranquilo, porque sentí que alguien me estaba apoyando, no estaba solo en un proceso delicado y complejo de vulneración de los derechos”.

Alejandra Ahumada enfocó su participación en describir el uso medicinal del cannabis en la patología de Pablo -epilepsia-, además de explicar el sistema endocannabinoide y las acciones farmacológicas de los cannabinoides que el actor utilizaba. La Directora Técnica menciona que los jueces se vieron muy interesados en el tema, generándose una excelente retroalimentación: “Es importante la educación en torno al uso del cannabis con fines medicinales; nos damos cuenta de que cada día son más los ciudadanos beneficiados por esta medicina y la educación debiera llegar a todos los niveles”.

“Uno como ciudadano y humano tiene el derecho de cultivar en su casa con fines medicinales”, resume Pablo. “Si bien en un momento uno cree que la policía puede estar por encima de nuestras decisiones; no pueden ser ellos quienes tienen la razón cuando hay injusticia, menos en un país democrático. Este fallo del magistrado, nos ayudó a no bajar los ideales que uno tiene”.

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.

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Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.