Nueva Zelanda somete a referéndum la regulación del cannabis, ¿qué dice la propuesta de ley?

Nueva Zelanda somete a referéndum la regulación del cannabis, ¿qué dice la propuesta de ley?

Por: Teresa Garcia Activismo

“¿Apoya el proyecto de ley de legalización y control del cannabis?”. A esta pregunta responderán, el próximo 19 de septiembre, los 4,8 millones de personas que conforman la población de Nueva Zelanda. Ese día, además de las Elecciones Generales, este país votará en referéndum la regulación del cannabis y la eutanasia, dos de los temas que más debate están suscitando en las sociedades de medio mundo en la actualidad.

La celebración de referendos es habitual en Nueva Zelanda El más reciente, en marzo de 2016, tuvo como resultado el mantenimiento de la actual bandera del país. Uno anterior, en 2013 y por iniciativa ciudadana, rechazó que el Gobierno neozelandés vendiera cuatro empresas públicas de energía y parte de la aerolínea Air New Zealand. Con una participación de más del 45% del censo electoral y una amplia mayoría del ‘no’ a la privatización —67.3%—, el Gobierno neozelandés decidió no hacer caso a los resultados.

Pero el referéndum sobre el cannabis no es vinculante, aunque se haya vendido como tal. Si más del 50% de la gente vota ‘sí’ en el referéndum, el Gobierno neozelandés explica que, tras las elecciones generales, el gobierno entrante podrá —no deberá— introducir un proyecto de ley en el Parlamento. Aunque se asume que esto pase si el actual partido en el Gobierno repite legislatura a partir de septiembre. Si por el contrario, gana las elecciones el principal partido de la oposición, el Partido Nacional de Nueva Zelanda, es menos probable que el resultado del referéndum, si resulta en ‘sí’, se traslade a la legislación.

El referéndum sobre el cannabis recreativo es fruto del acuerdo de gobierno alcanzado en 2017 entre el Partido Laborista y el Partido Verde neozelandes que permitió al primero formar gobierno. Por lo pronto, ya han expresado su apoyo al ‘sí’ el actual ministro de Finanzas, Grant Robertson, la ex primera ministra Helen Clark, directora actualmente de la Helen Clark Foundation, así como la New Zealand Drug Foundation, mientras que las principales organizaciones que hacen campaña por el ‘no’ son la cristiana Family First New Zealand y la principal asociación médica del país, la New Zealand Medical Association (NZMA).

 

 

El proyecto de ley regula el cultivo, venta, compra y consumo de cannabis, y establece los 20 años como la edad mínima para el consumo legal del cannabis, mientras que los menores de esta edad que sean sorprendidos consumiendo o en posesión de marihuana se enfrentarán a penas de trabajos en beneficio de la comunidad, talleres educativos o al pago de una pequeña multa que, por lo pronto, no está definida. Fija en 14 los gramos diarios de cannabis seco o semillas que se pueden comprar o tener en lugares públicos. En cuanto al cannabis fresco, el peso máximo aumenta hasta los 70 gramos, hasta 210 los comestibles de cannabis y hasta 980 gramos los líquidos de derivados del cannabis. También permite el auto cultivo de hasta dos plantas por persona y cuatro por vivienda. Sin embargo, prohíbe el consumo en lugares públicos.

En cuanto a los productores, la propuesta de ley contempla licencias obligatorias para las empresas que se quieran dedicar al negocio del cannabis recreativo, entre las que se dará prioridad a aquellas formadas por los colectivos más perjudicados por el cannabis, las que supongan la construcción de alianzas comunitarias o promuevan el empleo. También prohíbe su importación o exportación. La cantidad total de cannabis disponible en el mercado está también regulada y ninguna empresa podrá tener más del 20% del sector, ni podrá compatibilizar la producción con la distribución de cannabis ni con locales de consumo. También contempla que una parte de la cantidad total del cannabis disponible en el mercado se reservará a los pequeños agricultores.

Sin embargo, la ley prohíbe la venta de productos como bebidas que contengan cannabis o, incluso, aquellos que además de cannabis contengan sustancias de las que se conoce que tienen “interacciones perjudiciales” con el cannabis, y aquí incluye el alcohol y también el tabaco. También prohíbe expresamente alimentar a animales con cannabis o derivados.

Nueva Zelanda somete a referéndum la regulación del cannabis, ¿qué dice la propuesta de ley?

A día de hoy, la Ley de uso indebido de drogas de Nueva Zelanda, aprobada en 1975, incluye las semillas y plantas de cannabis como droga ilícita de clase c, de riesgo moderado, junto con la codeína. En cambio, el aceite de cannabis y el hachís se incluyen en las drogas ilícitas de clase b —drogas de alto riesgo—, junto al éxtasis y a las anfetaminas.

Según explica la web de la Policía neozelandesa, las condenas relacionadas con el cannabis van desde las multas de 500 dólares neozelandeses (274,25 euros al cambio en mayo de 2020) por posesión hasta los 14 años de cárcel, por distribución o producción. Plantar cannabis en este país puede suponer condenas de hasta dos años de cárcel, además de una multa de 2.000 dólares neozelandeses (1.097 euros), hasta los siete años, dependiendo de la cantidad.

La excepción, desde diciembre de 2018, es el cannabis medicinal. Ese año, el Parlamento de Nueva Zelanda aprobó el uso medicinal de la marihuana, que desde entonces se puede adquirir en este país con receta médica por pacientes con dolores crónicos. Un año antes, el CBD había sido eliminado de la lista de drogas ilegales.

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