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Cannabis, un thriller cannabique entre Marbella et Paris

En Babel (Alejandro González Iñárritu, 2006) aprendimos que un ‘inocente’ hecho aislado puede repercutir sobre muchas personas de distintos países del mundo, como una onda expansiva que trae fatales consecuencias. La serie Cannabis (2016) también empieza con un efecto mariposa en las aguas del Mediterráneo, que tendrá repercusión en distintos lugares de Marruecos, Francia y España. Estamos ante una serie de las que impactan, tanto como para subir al top ten de tus ficciones favoritas. ¡Yo no me la perdería!

Ingredientes para que Cannabis sea un éxito

Cannabis es una mini serie francesa de una sola temporada, creada por Hamid Hlioua y dirigida por Lucie Borleteau (La odisea de Alice), para ARTE France, que en España está disponible en la plataforma Filmin. Aunque sus episodios duran en torno a una hora, su trama te va enganchando con cada secuencia y, sin darte cuenta, acabas viendo sus seis episodios de una sentada. Hay muchos factores que influyen en que esto sea así: la magistral interpretación de sus actores y actrices, su complejo e inteligente guion y una dirección, que es a la vez meteórica en las muchas tramas que se desencadenan a la vez y minuciosa en la recreación de cada detalle.

Un robo que conecta a personajes de distintos países

Todo comienza con el robo de un enorme cargamento de marihuana de dos toneladas en las aguas del Mediterráneo en plena noche. Lo que debería haber sido un traspaso normal de cannabis de un barco a otro, y del norte de Marruecos al sur de Europa, se convierte en un tiroteo en el que, además de algún muerto, una persona desaparece.

Los primeros segundos de Cannabis son claves para que las vidas de varias personas se conecten en distintos puntos geográficos. Partiendo de Marruecos, su trama nos hará viajar constantemente a los suburbios de París y al lujo decadente de Marbella. “Los destinos de todos estos personajes están condenados a cruzarse con consecuencias trágicas”, como apuntan desde su sinopsis en Filmin.

Interpretaciones magistrales

La imagen del cartel de Cannabis recuerda a películas tan míticas como El Padrino o Pactar con el diablo. Si algo tienen en común este thriller y estas películas de referencia, sobre todo la trilogía de Francis Ford Coppola, es la soberbia interpretación de su reparto, destacando a El Feo, narcotraficante malvado, perverso y sin escrúpulos, interpretado magistralmente por Pedro Casablanc. El personaje interpretado por el actor español vive en Marbella y controla todo el movimiento de droga en el Estrecho. Así que él es el principal afectado por el robo del alijo de marihuana en el barco, pero no el único.

El desaparecido del barco durante el robo nocturno es Farid (Younes Bouab), que deja a su mujer Anna (Kate Morán) con multitud de deudas y un burdel, que es su principal fuente de ingresos. También se ve afectado por este hurto Morphée en los suburbios de París, quien decide mandar a su esbirro Shams (Yasin Houicha), que además es sobrino de Farid, a España, en busca de la cantidad que le corresponde.

 

 

Paralelamente, en este barrio situado en los suburbios de París se encuentra la nueva alcaldesa Zohra Kateb, interpretada por la actriz Carima Amarouche, que está decidida a acabar con el tráfico de drogas en su ciudad. Tramas que se suceden en distintos países y en diferentes idiomas, francés, español, inglés y árabe, que sumergen al espectador en un ambiente internacional, propio de la sociedad globalizada que veíamos en Babel.

Un mundo de hombres en el que la mujer también tiene un lugar

Cannabis nos describe un mundo que habitualmente está contado por hombres, pero que en este caso también tiene en cuenta a mujeres con personajes protagonistas muy interesantes. Aunque nos puede parecer que son roles que caen en clichés manidos, el espectador se dará cuenta de que no es así en cuanto profundice un poco en los mismos. Así que Cannabis pasaría con nota el test de Bechcel. Quizá influya que su directora sea una mujer y que su equipo de guión sea mayoritariamente femenino también (Clara Bourreau, Virginie Brac, Hamid Hlioua, Séverine Werba).

Los personajes femeninos de Cannabis son inteligentes y complejos. Sobre ellas recae un peso protagonista y nos cuentan mucho sobre la trama y sobre las sociedades donde viven. Kate Moran es una especie de Nancy Botwin en Weeds, con una idiosincrasia más europea, por supuesto. Su personaje y el que encarna la actriz Ruth Vega Fernández construyen una curiosa sororidad, pese a que en tramas parecidas podrían ser enemigas, ya que Farid, el marido de la primera, es también amante de la segunda.

También destaca Farida Rahouadj, madre y abuela coraje de hombres que acaban dedicando su vida al narcotráfico, que vive en un barrio sumido en la miseria y se enfrenta a ello con valor. Y no podemos olvidarnos del personaje de la alcaldesa, interpretado por la cantante Carima Amarouche, que debuta en esto de la interpretación. Y es que en Cannabis encontramos a actores y actrices ya reconocidos y también a muchos que se estrenan en este mundo, dando como resultado una factura cinematográfica muy fresca y realista.

Series cannábicas magistrales

Para mí Weeds está en la cima de series cannábicas, pero después de ver Cannabis, ésta entraría directamente al top 5. También os hemos hablado aquí de ficciones maravillosas, como la también francesa Family business y de la norteamericana Disjointed, con la sublime Kathy Bates como protagonista. Tampoco queremos olvidarnos de Malaka, creación española (aunque también podríamos decir malagueña) que arrasó el año pasado (algún día hablaremos de ella).

Todas estas series sorprenden por algo, en este caso, el hecho de que huyan de los estereotipos que habitualmente surgen en las ficciones cuando se trata de contar historias relacionados con el mundo del cannabis. Si bien Cannabis no nos cuenta la parte más luminosa y legal de la regulación de la planta, humaniza a las personas que sufren las consecuencias de la prohibición y el mercado negro de ésta.

El cultivo de cannabis para el autoconsumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.

La finalidad de esta publicación es meramente divulgativa, transferencia horizontal de conocimiento en el campo de la horticultura técnica.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada.

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El cultivo de cannabis para el autoconsumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.

La finalidad de esta publicación es meramente divulgativa, transferencia horizontal de conocimiento en el campo de la horticultura técnica.

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