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¿Cuál es la situación del cannabis en Europa? - Primera parte

Desde Kannabia intentamos que estéis al día de la actualidad cannábica en el mundo. Leyes, avances, presiones sociales, logros activistas, realidad de los pacientes… pensamos que toda esta información es fundamental en la consecución de derechos. ¿Qué ocurre en el mundo legislativo cannábico? Hoy queremos hacer un repaso de la realidad legal de algunos países europeos y contarte la situación en cuanto a sanciones por consumo, posesión y suministro de la planta, para que sepas a qué atenerte si viajas por Europa.

Siempre nos llegan buenas noticias desde el continente americano. EE.UU, Canadá y algunos países de Latinoamérica, como Uruguay, encabezan la lista de victorias cannábicas en cuanto a legislación se refiere. Europa se sigue caracterizando por su conservadurismo y el paso es más lento en cuanto a logros. El CBD está de moda en algunos países como Italia o Suiza, pero todo se complica cuando hablamos de THC, parte psicoactiva de la planta, que sigue estando perseguida.

La Agencia Española del Medicamento y organismos homólogos de otros países tienen como referente a la Organización Mundial de la Salud cuando se habla de cannabis, la misma que, ya en enero de 2019, recomendó que la planta saliera de la lista IV de sustancias prohibidas de la Convención sobre drogas de 1961, la más restrictiva, donde también está la heroína, y rebajar así su fiscalización. De esta manera, la considerada ‘droga más consumida del mundo’ estaría más cerca de su regulación y de ser estudiada con más facilidad por la comunidad científica. Hasta que la ONU decida dar ese paso, tal vez en 2020, ¡hazte un té y siéntate, que te contamos cómo podría ser tu viaje por algunos de los países vecinos!

Austria

En el país centroeuropeo no  está penado consumir cannabis, así que tampoco existen multas en este sentido. Desde 2008 la planta es legal para uso científico y médico. Sin embargo, el uso recreativo sigue siendo ilegal. La posesión para uso personal en pequeñas cantidades se despenalizó en 2016 y es legal la venta de semillas y plantas de cannabis.  En cambio, vender cannabis con fines lucrativos, puede ser penado con hasta dos años de prisión en los casos más leves y con 10, 15 o 20 años de cárcel y hasta cadena perpetua, en los episodios más graves. 

Dinamarca

Según el informe del Transnational Institute, ‘La regulación del cannabis en Europa: informe sobre Dinamarca’ (2019) el país ha pasado de la apertura a la represión y tolerancia cero frente a la venta, el uso y la posesión. Fue en 2001, con la llegada de un Gobierno de derechas, cuando “la política y la práctica policial de tolerancia con respecto al cannabis da un giro”. En 2003 entra en acción el plan ‘La lucha contra las drogas’ que impone sanciones más severas por la posesión de cannabis y ya no se distingue entre usuarios y vendedores de drogas. A partir de este momento, por la posesión de cualquier cantidad de cannabis se incurre en una multa en lugar de una advertencia. En cuanto al cannabis medicinal, el 1 de enero de 2018 empezó un periodo de prueba de cuatro años para legalizar la planta de forma terapéutica. Sin embargo, en estos momentos, el Colegio Danés de Médicos Generalistas recomendó a los médicos no prescribir cannabis por la falta de datos sobre sus efectos medicinales, causando una interrupción en la prueba planificada.

 

 

Francia

Consumir cannabis es un delito penal en el país vecino y puede ser penado con multas de hasta 3.750 euros y hasta un año de cárcel. De hecho, que consumas cannabis ya implica posesión y, si reincides varias veces, puedes incurrir en una pena de hasta 4 años de prisión. Producir cannabis también es ilegal, aunque sea para uso personal, y las penas pueden llegar hasta los 20 años de cárcel con multas que pueden ascender a los 7.500.000 Euros. Suministrar cannabis en el país galo está penado con hasta 10 años de cárcel y la venta con hasta 5. Aunque esta sea la teoría, en la práctica los jueces suelen desestimar los casos que demuestren no tener vínculo con la producción o el tráfico de marihuana. Y no hay muchos ejemplos de cultivadores que hayan sido condenados con las penas máximas.

Alemania 

Consumir estupefacientes no está sujeto a sanciones en Alemania. Todo cambia si hablamos de posesión y venta, ya que “están asociadas con el riesgo de que se suministren drogas a terceros”. Según el informe del Transnational Institute, ‘La regulación del cannabis en Europa, informe sobre Alemania’ de 2019, la Ley de Estupefacientes de Alemania, BtMG, regula las sanciones y el Código de Derecho Social alemán “define las condiciones para que se financie el tratamiento de la dependencia de las drogas y las enfermedades relacionadas con las drogas”. En marzo de 2017 entró en vigor la Ley del Cannabis como Medicina para pacientes con enfermedades graves. Sin embargo, según una encuesta realizada por la red SCM (red de autoayuda sobre el uso de cannabis como medicina) muchos pacientes tienen problemas para seguir su tratamiento, ya que no hallan un médico que les recete cannabis o no encuentran un seguro que les cubra el coste de los medicamentos. La comunidad médica está dividida, como en Dinamarca, entre una franja conservadora y otra más liberal.

Grecia 

Grecia ha sido históricamente uno de los territorios más conflictivos con respecto al uso recreativo de cualquier sustancia, incluido el cannabis, ya que la ley no distingue entre tipos de drogas. Así que la posesión y consumo de cannabis de forma lúdica están prohibidos y penados con hasta un año de prisión. La persona que delinque puede no incurrir en multas o en la restricción de la libertad personal si el tribunal considera que es un caso anecdótico y es improbable que se vuelva a repetir. Por otra parte, el país heleno modificó la clasificación de la planta en 2017, pasándola de la tabla A (la categoría más restrictiva que incluye heroína, LSD y MDMA por ejemplo) a la tabla B (como la metadona, la cocaína y el opio) En marzo de 2018, se votó en el parlamento una ley que autorizaba la producción de cannabis para fines medicinales y productos farmacéuticos derivados, mientras que, desde el 2017, la venta y cultivo de cáñamo es legal para su uso en la industria textil.

El cultivo de cannabis para el autoconsumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.

La finalidad de esta publicación es meramente divulgativa, transferencia horizontal de conocimiento en el campo de la horticultura técnica.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada.

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El cultivo de cannabis para el autoconsumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.

La finalidad de esta publicación es meramente divulgativa, transferencia horizontal de conocimiento en el campo de la horticultura técnica.

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