Fin del monopolio en EE UU

Fin del monopolio en EE UU

Por: Rebeca Argudo Activismo

Desde hace ya cincuenta años, la única instalación que contaba con la autorización del gobierno para producir el cannabis destinado a estudios e investigaciones era la que se encuentra en la Universidad de Mississippi, por lo que todo aquel investigador que deseara hacerlo de manera legal, se veía en la obligación de hacerlo en estas instalaciones. Este monopolio tiene sus días contados, ya que la Drug Enforcement Administration (DEA), la agencia gubernamental para la administración de control de drogas en Estados Unidos, ha anunciado recientemente la entrega de nuevas licencias para cultivar cannabis destinado a la investigación.

Desde que hace cinco años la DEA anunciara que recibirían solicitudes por parte de empresas y entidades para obtener licencias de cultivo de cannabis no se había dado ninguna aprobación todavía. Pero la agencia ya ha anunciado la próxima concesión de estas nuevas licencias. Se sabe que al menos tres de las empresas solicitantes, las organizaciones Compañía de Investigación Biofarmacéutica (BRC), el Instituto de Investigación Scottsdale (SRI) y Groff NA Hemplex LLC, recibieron la notificación por parte de la agencia de que sus solicitudes habían sido aceptadas, a falta únicamente de la aprobación final. Aunque se desconoce el número final de autorizaciones federales que se van a conceder.

Este cambio significativo en la política de la DEA respecto a la concesión de permisos coincide en el tiempo con la propuesta por parte de Biden de una nueva directora para la Agencia Estatal de Drogas. Se trata de la ex fiscal de Nueva Jersey Anne Milgram, que en 2009 se mostró favorable al programa de cannabis medicinal que en aquel momento se estaba estudiando en ese estado. Pese a no haber hecho declaraciones públicas al respecto, su no oposición a la regulación se interpreta como un signo positivo para los que defienden la regulación federal del cannabis en los Estados Unidos, ya que la DEA continúa siendo uno de los organismos más influyentes en todo lo concerniente al control de drogas en EE UU.

 

 

Para la comunidad científica se trata de un importante avance ya que, hasta ahora, la investigación del cannabis no ha podido seguir el mismo ritmo que su legalización, ya que las regularizaciones gubernamentales solo permitían una instalación de producción, lo que ha dificultado la investigación durante décadas. El principal obstáculo con el que deberán lidiar a partir de ahora es la imposibilidad de investigar y estudiar los productos de cannabis que se comercializan fuera del control de producción de las instalaciones autorizadas. Es decir, el cannabis que consumen realmente los estadounidenses. Esa ha sido una de las quejas recurrentes hasta ahora entre los científicos que investigan el cannabis en Estados Unidos, ya que el cannabis producido bajo autorización federal es, según sus propias palabras, “más similar al cáñamo que a la marihuana que los consumidores realmente usan en el mundo real”. Esto resulta inadecuado para realizar estudios clínicos, pues no refleja toda la diversidad de productos a los cuales el ciudadano tiene acceso en el mercado.

Entre las ventajas de poner fin al monopolio en la investigación se prevén avances en la innovación en todo lo relacionado a tratamientos derivados del cannabis, desbloqueos de propiedad intelectual de valiosos estudios y la creación de empleo de alta calidad.

El proceso a partir de ahora consistirá en un trabajo conjunto de la DEA y los solicitantes que cumplan con los requisitos legales, de manera que se facilite toda la cadena productiva, desde el cultivo, almacenamiento y envasado hasta la distribución adaptándose a las regulaciones, normas y leyes establecidas. Los solicitantes podrán cultivar marihuana ajustándose a una cuota asignada. Actualmente, en Estados Unidos hay casi 600 investigadores con licencia de la DEA que se verán beneficiados pudiendo acceder a esos productos gracias a este cambio.

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