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El cannabis como herramienta para mejorar la sexualidad

El cannabis se ha utilizado desde hace siglos, en diferentes culturas por todo el mundo, para mejorar las experiencias sexuales. Desde India, donde el ayurveda, como se denomina a la medicina tradicional, contempla la marihuana como herramienta para incrementar el apetito sexual y combatir la impotencia, hasta países del norte de África, como Marruecos o Egipto, donde se usa como afrodisíaco.

Franjo Grotenhermen, doctor en Medicina y fundador de la Asociación Internacional por el Cannabis como Medicamento, también afirma en su libro “Cannabis como medicamento”, que esta planta está indicada para tratar la impotencia y disfunción eréctil en los hombres, y para aumentar el deseo sexual en las mujeres. Son afirmaciones que en los últimos veinte años han sido sostenidas por varias investigaciones, muchas de ellas recopiladas por la investigadora Virginia Montañés Sánchez en un exhaustivo artículo publicado en la revista ‘El Cultivador’.

Ya en 2001, según cita Montañés, un estudio realizado en Canadá sobre 64 hombres y 40 mujeres que habían consumido cannabis al menos 25 veces durante su vida mostraba que aunque los motivos del consumo de esta planta en relación con la sexualidad estaban entre los cinco últimos de una lista de veinte razones, el cannabis sí tenía efectos en sus relaciones sexuales. El 54% de los participantes en el estudio afirmaron que el consumo de cannabis mejoraba su estimulación sexual y el 39% que las prácticas sexuales duraban más.

Cinco años después, un nuevo estudio realizado también en Canadá sobre 25 hombres y 16 mujeres de entre 21 y 61 años, casi la mitad de ellos señaló que les gustaba consumir cannabis cuando iban a practicar sexo porque notaban que su sexualidad mejoraba al aumentar su apetito sexual y su líbido.

“Es como si alguien apagara las luces, cuando fumo antes no me preocupo sobre mi aspecto. Mi cuerpo no es perfecto, pero no me importa. Si fumo un porro me siento más cómoda conmigo misma, algo que ayuda, al fin y al cabo. Y las sensaciones físicas son mucho mejores”, afirmaba una de las participantes en el estudio. “Encuentro que mi piel es mucho más sensible al tacto, mi nivel de excitación mucho mayor y el orgasmo más intenso”, afirmaba otro.

 

 

Estudios posteriores han confirmado que, a día de hoy, son muchas las personas que utilizan el cannabis como una herramienta para mejorar sus relaciones sexuales, entre ellos uno publicado en 2007 en Reino Unido, en el que se estudiaron las experiencias de sexo con drogas entre 270 personas. Casi la tercera parte de ellos afirmó que usaba cannabis para mejorar sus experiencias sexuales y un 16% para aumentar su excitación y deseo. Otro de 2008, ahora con una muestra de 1.341 jóvenes de entre 16 y 35 años de nueve países europeos va en la misma dirección: el 29% de los encuestados afirmaba también usar cannabis para aumentar su excitación y su sensibilidad en la cama.

Otros estudios académicos han puesto sobre la mesa pruebas que explican los efectos en el cuerpo del cannabis en relación a las prácticas sexuales. En 2011, la investigadora Carolin Klein dedicó su tesis doctoral en la universidad canadiense de Columbia Británica a estudiar la relación del sistema endocannabinoide que se encuentra en el cerebro de los mamíferos y la respuesta sexual en las mujeres.

Según se explica en el artículo académico sobre la investigación publicada en 2012 junto a otros cuatro autores, esta partió de los efectos observables que los cannabinoides exógenos —los que se consumen— tenían sobre el comportamiento sexual en humanos a nivel subjetivo —aportados por los estudios anteriores sobre usos del cannabis— y en animales a nivel objetivo. Ahora el objetivo era medir si había alguna relación entre el sistema endocannabinoide y la excitación sexual. Y el resultado fue que efectivamente sí que existe una relación.

La línea de investigación abierta por Klein fue seguida en 2017 por un grupo de investigadores checos que probaron que el aumento de deseo sexual provocado por el cannabis no era una cuestión subjetiva, sino con causas fisiológicas. Según su investigación, el cannabis estimula el núcleo accumbens, una parte del cerebro conocido como el ‘centro del placer’ y en el que el receptor cannabinoide CB1 tiene una fuerte respuesta.

Sin embargo, frente a los estudios que relacionan el aumento del deseo y placer sexual con el consumo de marihuana, otros advierten de los efectos negativos que esta planta puede tener en la sexualidad y reproducción.

Según un estudio publicado en 2015 por la Universidad de Oxford, fumar cannabis más de una vez a la semana puede reducir la producción de esperma en un 28% respecto a los hombres que no fuman cannabis o lo hacen con menor frecuencia.

En las mujeres, también hay muchos especialistas que señalan que, al igual que te seca la boca, el consumo de cannabis puede provocar sequedad vaginal, aunque no tanta como la que produce la píldora anticonceptiva.

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.

Comentarios

Kannabia seed Company vende a sus clientes un producto de colección, souvenir. No podemos ni debemos dar consejos de cultivo pues nuestro producto no está destinado a tal fin.

No nos hacemos responsables del uso ilícito que se pudiera realizar por terceras personas de la información aquí publicada. El cultivo de cannabis para el auto consumo es una actividad sujeta a determinadas restricciones legales que varían entre los distintos Estados. Recomendamos revisar la legislación vigente en el país de residencia para evitar incurrir en la realización de una actividad ilegal.