Las semillas de marihuana serán legales en los EE.UU. si no exceden el límite de THC para el cáñamo

Por: Daniel C. Activismo

La Administración de Control de Drogas, o DEA por sus siglas en inglés, considerará las semillas de cannabis como cáñamo siempre que no superen el límite del 0,3% de THC. Esta nueva reinterpretación las legaliza de manera definitiva al amparo de la Farm Bill, o Ley Agrícola, de 2018 y supone que el envío de semillas a cualquier parte del país será también legal, lo que abre un amplio abanico de posibilidades para la difusión de la diversidad genética del cannabis en los distintos mercados del país.

Si bien, a hoy día, la marihuana sigue estando prohibida a nivel federal por el gobierno, la Administración de Control de Drogas (DEA) ha reconocido finalmente que las semillas de la planta son legales, independientemente de la cantidad de THC que puedan terminar produciendo cuando una vez que se cultivan.

Esto significa que los cultivadores de cannabis podrán recurrir a diferentes fuentes para obtener sus semillas, sin tener que preocuparse por infringir la ley federal. Anteriormente, y debido a la prohibición a nivel federal, el uso de semillas de cannabis quedaba restringido a los límites del territorio donde se producían, por lo que una variedad criada y cultivada en un estado no podía traspasar legalmente los límites geográficos del mismo.

La DEA había llevado a cabo una revisión de la ley federal como consecuencia de la consulta hecha por el abogado Shane Pennington sobre la legalidad de las semillas de cannabis  y los esquejes, así como de los cultivos de tejidos y «otros materiales genéticos» que no contenga más del 0,3% de THC.

Después de la aprobación de la ya mencionada Ley Agrícola de 2018, el cáñamo se excluyó de la definición de marihuana dentro de la Ley de Sustancias Controladas (o CSA), lo que significa que actualmente ninguna de las partes de la planta Cannabis Sativa L. se podrá considerar como sustancia estupefaciente controlada, siempre y cuando no supere el límite de 0,3% de THC.

“Como resultado, aquellas semillas de marihuana con una concentración de delta-9-tetrahidrocannabinol que no supere el 0,3% en peso seco entrarán dentro de la categoría y definición de ‘cáñamo’ y, en consecuencia, no quedará controlada por la ley CSA”, afirma Terrence L. Boos, director de Sección de Evaluación de Drogas y Productos Químicos de la DEA, en una carta publicada con fecha de 6 de enero de 2022. Este comentario se hizo en respuesta a las cuestiones legales planteadas por Shane Pennington, quien tiene un extenso historial de litigios contra la agencia en asuntos de cannabis y política de drogas.

Generalmente, tanto las semillas de cáñamo como las de marihuana contienen unos niveles muy bajos de THC, que nunca exceden el umbral legal, por lo que esencialmente la DEA permitirá la compra de semillas de cannabis, sin importar cuánto THC pueda producir la planta resultante, siempre que contengan menos de un 0,3% de delta-9 THC.

Sin embargo, es importante aclarar que el uso de cualquier semilla de cannabis con la intención de cultivar marihuana sigue siendo ilegal a nivel federal, ya que la planta está aún prohibida.

¿Era ilegal vender semillas de marihuana antes?

Hasta ahora, el uso de las distintas variedades de cannabis se había limitado a las regiones donde se habían originado, o adonde han llegado procedente de otros países, ya que no se podían transportar más allá de las fronteras estatales. Por ejemplo, aunque la marihuana para uso recreativo ya era legal a nivel estatal tanto en California como en Oregón, mover una planta de uno de esos estados a otro suponía una ilegalidad a nivel federal. Esto había obligado, hasta ahora, a los cultivadores y breeders, o criadores, de cannabis a operar dentro de los límites del estado.

Muchos breeders de cannabis y bancos de semillas venden semillas en todo los EE.UU., pero lo hacían aprovechando un vacío legal existente. En general, en la información de las etiquetas se reflejaba que las semillas se vendían como un artículo de colección o como souvenir, lo que suponía una fórmula para eludir la ley. Pero si las autoridades encontraban semillas de cannabis en el correo de alguien, podían confiscarlas y arrestar tanto al remitente como al destinatario, aunque esto no ha sido nunca una práctica común. Sin embargo, todo eso podría haber cambiado en 2018 aunque en realidad pocos sabían de esta posible interpretación de la ley.

Definición de ‘fuente’ en oposición a ‘material’

En 2018, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Farm Bill, o Ley Agrícola, con el objetivo de legalizar el uso del cáñamo en el país. El cáñamo quedó definido como cualquier planta de cannabis con unos niveles de THC inferiores al 0,3 %. Con este proyecto de ley, el cáñamo se podría cultivar y utilizar con fines industriales. Además, esta ley de 2018 también permitiría la producción de cáñamo para la obtención de cannabinoides distintos al THC, como es el caso del CBD o del delta-8 THC.

Las semillas de cannabis siempre se han considerado ilegales porque provenían de plantas con altos niveles de THC. Como en origen el producto “fuente” de las semillas tenían niveles de THC superiores al 0,3 %, todo elemento que proviniera de esas plantas, incluidas las semillas, se consideraba por extensión como cannabis ilegal.

En noviembre de 2021, Shane Pennington, abogado del bufete Vicente Sederberg LLP de Nueva York, escribió a los funcionarios de la DEA pidiendo aclaraciones sobre la definición de cultivo de semillas, clones y cultivos de tejidos de cannabis. El Sr. Pennington argumentaba que no era la fuente del material sino el material en sí mismo lo que tendría que usarse para determinar su legalidad. Esto significaba que una semilla de cannabis con menos del 0,3 % de THC tendría que regularse como cáñamo. Así, si las semillas son cáñamo, no debían considerarse entonces una sustancia controlada y, por lo tanto, tenían que ser legalizadas a nivel federal.

¿Qué implicaciones tiene esto para la industria del cannabis?

Si finalmente tanto la DEA como el gobierno federal permiten que las semillas se transporten libremente por todo el país, cualquiera podrá cultivar semillas desde cualquier lugar de su propio estado y ciertas cepas ya no estarían limitadas a una región específica. Esto podría desencadenar un mayor interés en la inversión y el desarrollo esta industria, una mayor aceptación social de la planta, así como la expansión del área de innovación genética. La eliminación de las barreras de transporte entre estados ampliará el patrimonio genético del cannabis, lo que a su vez proporcionará a los cultivadores una diversidad mayor de cepas con las que trabajar.

Según Pennington, la ley federal parece ser más flexible en su interpretación de lo que se creía, por lo que quizás la mayor repercusión de todas estas acciones legales sea el envío de una petición clara a los legisladores estatales. De hecho, los funcionarios de la DEA aclararon el año pasado a las autoridades reguladoras que el delta-8 THC, un cannabinoide psicoactivo cada vez más popular, tampoco debería ser una sustancia controlada según la ley existente, porque la Ley Agrícola de 2018, que legalizó el cáñamo, no prohibía explícitamente los isómeros de THC.

Los estados han venido siguiendo el ejemplo de la DEA al elaborar sus leyes propias sobre control y uso de drogas, por lo que ver a la agencia gubernamental relajar su postura sobre las semillas de cannabis podría llevar a estos estados a regular de una manera más flexible que acabe con las leyes estatales de carácter proteccionista.

Finalmente, es importante resaltar que, a pesar de que la DEA lo llama «una determinación oficial», todavía no está del todo claro si hay una obligación legal para implementar esta interpretación y postura nuevas. Por ahora, el reconocimiento por parte de la DEA de que las semillas, los esquejes y los cultivos de tejidos de cannabis no deben ser sustancias controladas no tiene aún categoría de ley, pero significa un gran paso adelante en la flexibilización de las restricciones a la marihuana.

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Kannabia no se responsabiliza del uso indebido que terceros hagan de la información publicada. El cultivo de cannabis para consumo personal es una actividad sujeta a restricciones legales que varían de estado a estado. Recomendamos consultar la legislación vigente en su país de residencia para evitar la participación en cualquier actividad ilegal.

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